NoSoloParidas

July 9, 2007

No más memorización

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características del profesorado

Ayer me enteré de que había aprobado la última de las asignaturas que me restaban por superar de la Ingeniería Superior en Informática. Han pasado menos de 2 años desde que me matriculé en este segundo ciclo, pero muchas cosas han cambiado desde entonces. Lo que entonces era ilusión por el inicio de una nueva etapa, continuación de la anterior que había concluido con la presentación del proyecto de la Ingeniería Técnica, se ha convertido en un total hastío, contando los minutos para dar carpetazo final a este asunto.

En estos dos años he tenido tiempo de “saborear” todos los males de la carrera que he elegido y, sobretodo, de un plan de estudios que vive ajeno a la realidad y a la “modernidad”. He tenido tiempo para comprobar que, a pesar de entrar en un ciclo superior y, por tanto, más especializado, los contenidos seguían teniendo una calidad bajísima, especialmente si de actualidad hablamos. Optativas que nada tenían que ver con la Informática (las de lógica eran las preponderantes), troncales y obligatorias que no aportaban ningún valor a un futuro trabajador de las ITs hoy en día, libre elección que sólo servía para que la Universidad hiciera “caja” con sus alumnos, etc. Eso sin contar con los profesores, la mayoría de ellos más preocupados de no variar un ápice sus mil veces repetidas clases y formas de examinar, que en buscar nuevas formas de motivar a sus alumnos y de dotarles de las herramientas y la información necesaria para ser esos “líderes del mañana” con que nos regalaban los oídos en la graduación.

Siempre se me ha dado bien buscar culpables que no sea yo mismo, pero en este caso aportaré mi granito: creo que no me ha ayudado nada pasar este último año simultaneando trabajo y estudios para disfrutar de mi quinto año de carrera, por dos razones fundamentalmente:

  • En primer lugar, porque trabajar ayuda, evidentemente, a saber qué necesitas conocer y qué tecnologías necesitas dominar para ganarte la vida. Por eso, se acrecienta la “brecha” entre lo que sabes que debes aprender y lo que te enseñan en la Universidad, reduciendo a límites ridículos el interés por las asignaturas impartidas.
  • En segundo lugar, porque queda poco tiempo y pocas ganas para ponerse a “memorizar”, cuando te has pasado el día dedicado a problemas reales y batiéndote el cobre con algún problema informático desesperante.

En cualquier caso, esta etapa se acaba y un final tan poco lustroso tiene su parte buena: sirve para cerrar sin lágrimas la que, se supone, es la mejor época de nuestras vidas. Ese período universitario que termina ahora, ausente, se supone, de preocupaciones y obligaciones. Está claro que lo que viene ahora no puede ser mejor, salvo que el éxito impregnara mi periplo laboral hasta el punto de concederme todos los caprichos que pudiera desear. Como prefiero no vivir de sueños, me agarro a la idea de que, por muy buena que sea una época, cuando se extiende demasiado en el tiempo es preferible sustituirla por otra, aunque sea un poco peor, que continuar con ella hasta convertirla en una caricatura de lo que fue.

Aprovecharé este post para ponerme sentimental y acordarme de aquellos que me dieron mis primeros grandes momentos universitario, especialmente un primer año de carrera mítico. Un abrazo para los que me leéis y para los que no, para los que seguís y para los que desaparecisteis.

June 2, 2007

Estilos musicales

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Antes me encontraba escuchando el último disco de Fall Out Boy, Infinity On High, y buscando algo más de información sobre él fui a parar a la Wikipedia española, donde se afirmaba que es un grupo de estilo “Rock Punk / Emocore“. ¿Qué es eso del emocore?, pensé. Pues es un estilo que no sabría definir y sobretodo no querría, porque buscando sobre él en la propia Wikipedia me he encontrado con una miriada de definiciones y de subestilos derivados del mismo.

Nunca he entendido esto de los géneros musicales. Siempre he tenido la sensación de que hay tantos como grupos o incluso me atrevería a decir que más, puesto que hay bastantes conjuntos que en diferentes discos se encuadran en una u otra tendencia musical. Sólo del propio emo, segundo la Wikipedia, tenemos más de 7 subgéneros.

¿Tiene alguna relación esto con el esnobismo que nos invade? ¿Existe una conexión con, por ejemplo, la estupidez del arte que “sufrimos” en las últimas décadas y de la que me permitía hablar hace poco en otro post? Tengo la sensación de que la humanidad (o más bien occidente) se aferra desesperadamente a su necesidad de individualidad y diferenciación para no sentir que es una pieza más en el engranaje de algo, ya sea la maquinaria del estado, la industria de la música, etc.

Mientras esto ocurra seguiremos teniendo grupos pop-punk-rock-emo-scream y cuadros impresionistas-realista-hiper-transgresores. Yo por si acaso seguiré escuchando a Linkin Park, que me ha encantado su último disco Minutes To Midnight y procuraré seguir ignorando a qué estilo musical pertenecen.

May 27, 2007

La DGT se descubre

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No es la primera vez que me quejo de la DGT. Siempre he pensado que, independientemente de que al estado le interese que sus ciudadanos estén sanos y no tengan accidentes, sobretodo porque un ciudadano muerto no cotiza y un inválido les sale carísimo, muchas de las actuaciones de este organismo tienen un afán más recaudatorio que educador.

Constantemente nos bombardean con la idea de que el exceso de velocidad nos está matando, no viéndose en otro remedio que crear un carnet por puntos y de poner unos multazos exagerados para arreglar el problema. La última es pretender mandar a la cárcel a la gente por los excesos de velocidad, considerando que alguien que circula por ciudad a 100 km/h es un criminal que merece pena de prisión.

Sin embargo, no todos los datos apuntan lo mismo. Si extrapolamos un poco dichos datos y no nos dejamos llevar por los titulares alarmistas, vemos que sólo un 16% de los accidentes son debidos a velocidad excesiva, es decir, ir más rápido que lo que deberíamos. ¿En qué queda entonces toda esta campaña de concienciación sobre la velocidad? ¿Tal vez deberían concienciar sobre conducir mejor, que hay mucho inútil suelto por la carretera? Todos los días veo a personas con una alarmante incapacidad para circular con el coche, molestias para el resto de los conductores. Precisamente suelen ser estos los que abogan por endurecer las penas y limitar la velocidad, puesto que su incapacidad no les permitiría nunca ir a una velocidad mayor que la limitada. Estas personas son un auténtico lastre de la fluidez de circulación, pero es mucho más fácil pretender ir contra los que aún yendo más rápido no suponen ningún peligro, puesto que así se puede hacer caja con ellos.

Por todo esto, no podría estar más de acuerdo con la foto que preside este post. Y lo peor es que ese dinero que nos están esquilmando no va a ir a arreglar los problemas de las carreteras de este país, los puntos negros. En las autovías y autopistas, con una mayor afluencia de coches que en las carreteras nacionales y de menor categoría, sólo se produce un tercio de los accidentes a pesar de que se circula más rápido (haya radar o no). ¿Por qué? Pues porque son carreteras de calidad (algunas…) donde se puede circular sin un riesgo, a diferencia de lo que ocurre en las carreteras de doble sentido. Mientras tanto, seguiremos siendo multados, otros seguirán muriendo, muchos motoristas se dejarán la vida contra las protecciones de aluminio que bordean las vías y el gobierno, del sino que sea, seguirá convenciéndonos de que la mejor forma de salvar nuestras vidas es multarnos.

Por cierto, ¿adivináis quien tiene las carreteras peor conservadas de España? Daré una pista: dependen del Gobierno central y se sitúan en una región de este país al que le iban a aplicar un “Plan del Oeste“.

El arte de hoy

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Me han enviado un email que contenía un enlace al vídeo que preside este post. No es nada que no se haya hecho ya antes, ciertamente. Sin embargo, no por repetido deja de ser curioso a la vez que vergonzoso. Siempre he considerado que el arte moderno, en buena medida, es una auténtica puta mierda.

Parece que sufrimos a una generación de críticos y aficionados al arte totalmente contagiados del esnobismo más recalcitrante, que les lleva a contemplar y señalar como arte cosas (y cosas es la palabra exacta) que no pasan de ser delirios de algún “zumbado” o algún mediocre con aspiraciones. Es posible que esta intención de valorar todo lo que pueda parecer una mínima expresión de arte como tal provenga del hecho de que a lo largo de la historia de la humanidad los más grandes artistas siempre han terminado muriéndose de hambre, faltos del reconocimiento de sus contemporáneos. Quizás ahora la gente haya llegado a un punto en el que no quieren que la historia se vuelva a repetir y se lanzan en los brazos de cualquier artistucho que pueda tener una mínima posibilidad de ser reconocido por la historia.

Por eso, seguimos viendo como lanzan sesudas reflexiones sobre cuadros pintados por niños, como muestra el vídeo, intentando pertenecer a una raza de intelectuales que no son tal, sino simples acomplejados que no soportan quedarse fuera de ninguna moda. Nadie tiene la suficiente personalidad como para decir: “pues yo aquí no veo nada”, porque eso podría hacerles parecer menos cultos y refinados a ojos de los otros estúpidos que conforman la “realeza” a la que quieren adscribirse.

Quizás algún día la historia les juzgará como juzgó a aquellos que no fueron reconocer el verdadero talento de los grandes genios cuando los tuvieron delante. Y, desde mi punto de vista, debería ser mucho más dura en la crítica.

May 19, 2007

25 reuniones

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25 reuniones son las que ha mantenido el PSOE con ETA en los últimos años, según Gara. Como siempre, cada uno verá la fiesta como le conviene y mientras que algunos, como es mi caso, nos creeremos las palabras de Gara porque no vemos motivos para pensar que mientan, otros preferirán pensar que es todo una invención del diario proetarra.

Sin embargo, muchos de estos que ahora no dudan en señalar como falsas las afirmaciones del periódico, son los mismos que hace 3 años empezaron a creer que el atentado del 11-M había sido obra de islamistas después de ver a Otegi en la tele negando la implicación de ETA. Si yo fuera socialista, preferiría no creer que el partido al que votado ha estado practicando un doble juego, proponiendo el pacto antiterrorista mientras negociaba con ETA una solución a lo que el entorno abertzale ha dado en denominar “conflicto político vasco”, denominación con la que parecía estar de acuerdo el PSOE durante las negociaciones. Preferiría pensar que mi partido no ha estado desde 1999, cuando ETA mataba a “diestro y siniestro”, inclusive miembros del PSOE, negociando con la banda terrorista, acordando escenarios base y aceptando posturas de gente que las ha estado defendiendo muchos años con las pistolas como único argumento.

En efecto, preferiría pensar que esto no ha pasado, agarrarme a la falsedad de la noticia de Gara, ignorando que no existe razones para que sea así. Está claro que va a perjudicar las opciones del PSOE en estas elecciones y está igualmente claro que esto, a largo plazo, no beneficia a ETA. El PP tiene una postura totalmente inamovible con respecto a negociar con la banda terrorista, por lo que la única posibilidad que tiene ETA de “sacarle algo” a un gobierno español es que dicho gobierno esté presidido por Zapatero. Por tanto, aunque en un primer momento quisiera pensar que esto es un acto “revanchista” por parte del entorno proetarra debido al fracaso de la negociación, no creo que tardara en darme cuenta de que ETA no deja de ser una organización con un fin y con la firma intención de alcanzarlo como sea, por lo que no parece dispuesta a tirar muchas piedras sobre su propio tejado.

En fin, si fuera socialista, seguramente dejaría de hablar de que “El PP ha roto el pacto antiterrorista”, porque este pacto no ha existido nunca, sólo fue un espejismo, una cortina de humo creada por alguien que vive de venderse con la piel de cordero aunque es el peor de los lobos.

May 13, 2007

Seguridad

Si buscamos la palabra “Seguridad” en el diccionario de la RAE, hallaremos como primera acepción “Cualidad de seguro”, mientras que si buscamos “Seguro” la primera respuesta será “Libre y exento de todo peligro, daño o riesgo”. ¿A que viene esta lección de vocabulario castellano? Pues porque en ocasiones, a base de repetir términos, acabamos por perder la claridad de lo que dichos términos significan o reflejan.

La seguridad es, por tanto, la exención de riesgos. Sin embargo, en nuestro día a día hay muchos mecanismos de seguridad que tratan de protegernos de estos riesgos aunque, en ningún caso, consiguen librarnos del todo de ellos. Por ejemplo, un dispositivo como el ESP, que viene de serie con muchos coches, suele también traer un botón para desactivarlo y dejar al conductor del vehículo “regular” su nivel de seguridad, usando en este caso su libertad y, sobretodo, su buen juicio para evaluar si es el momento de desactivar dicho sistema. El propio acelerador del coche sirve para ir más o menos rápido y, por tanto, ponernos en más o menos riesgos, entrando en la ecuación las condiciones de la carrera, el volumen del tráfico, las climatología, etc. Por tanto, de nuevo la seguridad es algo que empieza por uno mismo, por la propia “inteligencia” a la hora de medir los riesgos asumibles y los innecesarios. El mero hecho de subirse a un coche implica un riesgo pero, por otra parte, sería absurdo no utilizar ninguno por existir dicho riesgo. No sería una forma de vida aceptable para nadie.

En general, cada uno es responsable de saber qué actos debe acometer y cuales no para no asumir un riesgo excesivo; cada uno sabe hasta donde debe cubrirse con mecanismos de seguridad y cuando debe exponerse un tanto si no quiere vivir como un vegetal. Son muchas las campañas que tratan de concienciarnos sobre diferentes comportamientos que pueden ponernos en peligro para que, en caso de hacerlo, lo hagamos de la forma más responsable e inteligente posible, arriesgándonos lo mínimo indispensable. Tenemos campañas sobre el tabaquismo, el alcohol, la conducción, las prácticas sexuales, la ingesta de comida basura, etc. Todas ellas inciden en el ser humano como responsable único y final de su propia seguridad y, claramente, apuestan por la educación como mejor forma de prevención de los errores a la hora de evaluar lo que se debe hacer y lo que no.

Pero existe un dominio en el cual se pretende que no sea el ser humano el que tome sus decisiones y el que decida qué debe hacer y qué no. Existe un ámbito en el que se pretende reducir la inteligencia y los conocimientos de los participantes a un nivel que podríamos llamar de “ignorancia” y, a partir de ahí, construir medidas que, más que protegerles de los peligros circundantes, les proteja de su propio desconocimiento, asumido como pandémico. Este dominio, esta disciplina, es la informática.

Hoy leía en Kriptópolis una noticia sobre un informe de Inteco en el cual se afirma que el 72% de los ordenadores controlados tienen algún tipo de malware o software malicioso. La mitad (es decir, un 36%) es malware de “alto riesgo”, lo cual se cataloga si está en riesgo la integridad del equipo o la seguridad y/o privacidad de los datos. Entiendo que el otro 36% debe ser poco importante, puesto que dentro de “alto riesgo” entran todas las formas de amenaza que a mí, personalmente, me preocupan.

El autor de dicho artículo continúa diciendo: “la causa fundamental de esta situación tan pavorosa, que amenaza el desarrollo de la Red y daña la confianza en ella de los ciudadanos…”. Esta frase me parece una exageración total y absoluta. Primero, que un 36% de los ordenadores tenga este malware es un porcentaje que, aún siendo alto, tampoco es como para rasgarse las vestiduras. Segundo, que esto suponga una amenaza para el desarrollo de la Red… en fin, creo que la Red goza de una salud más que buena y las únicas amenazas que le acechan todos sabemos cuáles son. Y tercero, que dudo mucho que esos usuarios que tienen sus ordenadores infestados de “bichos informáticos” vayan a leer el informe de Inteco o tengan pensando pasarse por Kriptópolis, por lo que es poco probable que se alarmen por las cifras y vean su confianza en la Red dañada.

Pero la noticia no acaba ahí, leyendo un poco podemos ver como el autor señala directamente a la preponderancia de Windows como causa de este problema, dando a entender que si la variedad de sistemas operativos fuera mayor, no existiría esta situación. Yo creo que, partiendo de que Windows controla entorno a un 90% de los ordenadores actuales, no está tan mal que dada la IGNORANCIA de la gente en cuestiones informáticas, sólo un 36% estén infectados gravemente. Creo incluso que es como para aplaudir que una compañía que recibe críticas diarias sobre la inseguridad de sus productos y unos usuarios que son, en muchas ocasiones, auténticos neófitos que no distinguen la izquierda de la derecha, informáticamente hablando, sólo exista una tercera parte de equipos contagiados por alguno de los miles o millones de formas de programas maliciosos que circulan por la Red.

Por tanto, me parece que usar este informe como vehículo para dar rienda suelta a mis gustos particulares sobre sistemas operativos, como ha hecho el webmaster de este afamado portal de seguridad, es un error. Habría que mirar un poco más y ver cuál es la verdadera raíz del problema informático, de la falta de seguridad, de los ordenadores infectados o zombies, de la insatisfacción que a mucha gente le crean los sistemas operativos que prueba, sea cual sea.

El problema para mí es la falta de educación, la falta de conocimientos. Si la mayoría de campañas destinadas a concienciar a la gente sobre los peligros de afrontar riesgos innecesarios en muchas facetas de la vida, como se comentaba al principio del post, se basan en la educación y la concienciación, ¿por qué en la informática vamos a volvernos contra el fabricante? ¿Acaso lo hacemos en la industria del automóvil, señalando a Citroen, Peugeot, SEAT, BWM, Renault, etc, como parte principal en los muchos accidentes que ocurren en nuestras carreteras?

Me parece que en lugar de pretender que existan sistemas infalibles, lo cual es una utopía, sería más útil buscar que la gente sepa cada vez más y mejor qué debe y qué no debe hacer con un ordenador. Esa seguramente sea la clave de muchos de los éxitos de seguridad de plataformas no-Windows, el hecho de que sus usuarios no sean ignorantes en este tipo de cuestiones. Hoy no hay muchos virus para, por ejemplo, GNU/Linux pero el día de mañana, si pasara a tener un 50% de cuota de mercado y sus usuarios supieran lo mismo de ordenadores que saben muchos de los usuarios de Windows, ¿qué podría evitar que un novato, navegando con la cuenta de root por la red, descargara y ejecutara un binario de internet que le hiciera un “rm -rf /” ? Hoy en día no nos planteamos algo así porque partimos de la base de que aquellos que usan este tipo de sistemas “minoritarios” saben lo que hacen. Es por ahí por donde tenemos que empezar a trabajar si queremos elevar el nivel de seguridad global.

Mientras empezamos a hacer esto, podemos seguir criticando al sistema operativo de referencia y culpar a una empresa de los males de Internet, porque es mucho más fácil que culpar a los usuarios de su ignorancia. Me recuerda a ese dicho del fútbol: “es más fácil cambiar al entrenador cuando los resultados no salen, que a los 22 jugadores de la plantilla”.

April 19, 2007

Avanzamos o retrocedemos

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NoPiensoArreglarTuOrdenador

Hoy he participado en una interesante charla sobre la informática y sus profesionales. Está claro que nos sentimos, en una gran mayoría, poco reconocidos en nuestro trabajo. Comentarios como “los frikis” u otro de calificaciones que puede que tuviéramos merecidos en otra época pero que ahora carecen de sentido, se repiten muy habitualmente por parte de profesionales de otras especialidades.

No hay que buscar ejemplos muy lejanos, tenemos el caso de los médicos, personas con una alta cualificación (no más alta que la de un ingeniero con 5 años de carrera y 2 proyectos) que se especializan puesto que su ámbito de acción es inabarcable de otro modo. El modelo es muy similar al informático y al de otras profesionales y carreras especializadas (nadie confunde un abogado con un notario, por ejemplo). Partiendo de este ejemplo y comparándonos con ellos, surgen las “lágrimas”.

Para empezar, a pesar de que la medicina es un campo complejo, todo el mundo puede reconocer a los especialistas más comunes y sus ámbitos de acción. Pocas personas requerirán consejo ginecológico a un podólogo (y si lo hacen no recibirán una respuesta amable) o irán al psiquiatra cuando tengan problemas respiratorios. Tampoco nadie se “sorprende” cuando, al finalizar la consulta, reciben una bonita factura de 90$ por una revisión que apenas habrá llevado media hora. Este caso se hace más flagrante si cabe en otras profesiones menos especializadas. Fontaneros, electricistas, mecánicos, todos ellos dan auténticos sablazos por pequeñas chapucillas que no les llevan excesivo tiempo.

Sin embargo, cuando por alguna razón te aventuras a solicitar una remuneración después de pasarte una tarde haciendo que, para empezar, no tienes porqué estar cualificado ni es para lo que has estudiado tantos años de carrera (como instalar Windows, el eMule, el Fifa y 50 mil programas más a base de “siguiente”, “siguiente”), las miradas se asombro e incluso de desaprobación se sucede. ¿Qué está diciendo este “friki”? ¿Qué le pague? Pero si le he hecho un favor dándole algo con lo que entretenerse, que yo sé que les encanta pasarse una hora mirando cómo Windows comenta por donde se llega en el estado de instalación.

Por otra parte, la falta de reconocimiento ya no es sólo social, sino que en las propias instituciones parece que prefieren degradar la ingeniería informática a un segundo nivel, algo contra lo que llevan tiempo peleando los Ingenieros de Primera. ¿No merecemos un reconocimiento igual o mayor que Físicos, Químicos, Telecos y demás ingenieros que, no encontrando trabajo, la mayoría de las veces tienen que recurrir al intrusismo laboral para poder tener sueldos decentes?

Cuesta creer que estemos avanzando en esta materia del reconocimiento, a juzgar por cómo está la situación hoy en día. Todo el mundo cree que puede opinar de informática, tenemos Edans por todas partes dispuestos a dar consejos sobre qué es bueno y qué no lo es sin ninguna clase de bagaje técnico, mientras te acusan de sectario o de tener “titulitis” cuando les reclamas haber cursado los años correspondientes de carrera.

No señores, no es que crea que por haber terminado Informática van a saber ustedes del tema, simplemente es que quiero que pasen por lo mismo que hemos pasado todos antes de empezar a soltar por esa boca “perlas” como ésta o sobretodo ésta.

Estamos atrapados entre dos fuegos: los que saben tan poco de informática que ni siquiera saben valorar lo difícil que resulta este campo o lo poco que tiene que ver el desarrollo de software con la configuración de la impresora, por un lado; por el otro, los que acaban de llegar desde otros mundos y desconocen que hace falta un poso muy amplio antes de empezar a decirle a los demás qué es bueno y qué no.

Me recuerda a ese físico que todos conocemos con un curso de dos semanas en Java, que sin saber ni papa de orientación a objetos, cree que puede competir en igualdad de condiciones contigo. ¿Avanzamos o retrocedemos? Esa es la pregunta de este post y yo tengo muy clara la respuesta. Vamos a peor.

Buen servicio

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Hardcore Gamers

Esperando en clase, aburrido, para defender una práctica me he puesto a escribir un post que considero que le debo a alguien, o más bien a algo. Hardcore Gamer es una empresa de esas que hacen las cosas bien, es decir, una de las pocas que da un buen servicio.

Recientemente solicité uno de sus productos junto a un amigo y al recibir el pedido, tuve la mala suerte de que lo que había requerido me llegara defectuoso (la versión del firmware no era correcta). Me puse en contacto con ellos y, tras comentarme que era algo que no les había pasado hasta ahora, me solicitaron el envío de vuelta del producto.

Buen inicio, celeridad en la respuesta. El siguiente indicio de un buen servicio, el principal desde mi punto de vista, es que tanto el envío hacia la empresa como la posterior devolución por parte de ellos del producto correctamente, corrió a cargo de su cuenta a través de Seur 24H. Es decir, no tuve que pagar ni un sólo céntimo por todo el proceso de canje. Sin ninguna duda, un detalle estupendo que en la mayoría de los casos no se cumple. También fueron extremadamente rápidos en la resolución del conflicto, puesto que les envié el producto un jueves a última hora, recibiéndolo ellos el viernes por la mañana. El martes a primera hora tenía la versión correcta de mi solicitud en mi casa.

Por todo eso, no puedo hacer más que recomendar a todos aquellos a los aficionados a los videojuegos y todo el mundo que se mueve a su alrededor, que si pueden se pasen por esta tienda online para echarle un vistazo a su estupendo catálogo y su mejor atención al cliente.

April 16, 2007

El Chino y el Picoleto

Filed under: Actualidad, Críticas

Leo hoy en El Mundo esta noticia sobre el juicio del 11-M y sobre cómo un par de guardias civiles consideraron que “no procedía” detener a alguien que iba cargado con dos maletas de ropa robada de El Cortes Inglés, unos cuantos cuchillos, una maza y que, para colmo, se dirigió con actitud chulesca a ambos agentes. Y no puedo por menos que preguntarme qué tipo de retrasados velan por nuestra seguridad…

En fin, que lo importante es que nos pongan bien de multas y nos quiten todos los puntos, que cuanto antes empecemos a quedarnos en casa y no salir de ella, antes podrán “velar” por nuestra seguridad de la mejor forma posible. Quizá algún día puedan hasta echarnos la bronca a través del televisor, ahora que ya empiezan a hacerlo con las cámaras de la calle.

April 15, 2007

El Secreto

Filed under: Críticas

Hace una semana tuve el ¿placer? de ver El Secreto, una especie de documental de autoayuda que me pasó un compañero de trabajo. Nunca he consumido este tipo de productos que te “guían” por la vida, supongo que para bien o para mal siempre he tenido claro lo que quería, lo que no quería y que tenía que hacer o dejar de hacer para lograrlo. Otra cosa muy distinta es aplicar en la práctica lo que sabes en la teoría, pero ese es otro tema…

El caso es que durante hora y media, El Secreto cuenta una serie de patrañas infumables dirigidas directamente al núcleo emocional de aquellos que se sienten faltos de algo. Faltos de dinero, de salud, de amor o de cualquier cosa. Planteándolo todo entorno a una supuesta “Ley de la Atracción”, ofrece las claves para resolver esas carencias de una forma tan sencilla (aparentemente) que uno se plantea cómo es posible que haya tanta gente desgraciada en el mundo con lo fácil que, en este documental, nos cuentan que es ser feliz.

¿Qué es la Ley de la Atracción? Pues básicamente es una especie de ley del universo que te da, que “atrae”, aquellos en lo que piensas con más fuerte. Si estás todo el día pensando en follar, follarás (¡ja!). Si, por el contrario, estás obsesionado con el dinero, tarde o temprano te harás rico. Pero, ojo, no es tan fácil como parece. No puedes obsesionarte con las cosas en negativo, porque entonces sucederá precisamente eso que no deseas. Por ejemplo, si estás todo el día estudiando obsesionado con que vas a suspender un examen, lo suspenderás; si, por el contrario, estás todo el día obsesionado estudiando pensando que vas a sacar una gran nota en el examen, lo conseguirás.

¿Fácil no? Demasiado diría yo, demasiado incluso para ellos. Hay una “restricción” temporal impuesta en la teoría precisamente para saciar a aquellos que dedican una buena cantidad de su tiempo a esta historia y no ven logrados sus objetivos. Uno de los ejemplos es el de un tipo que quería ganar cien mil dólares en un sólo año, hasta tal punto de dibujar en un billete de 100 dólares los 3 ceros restantes y colocarlo en el techo, para que fuera lo primero que viera por la mañana. Finalmente, treinta años después, logró ganar ese dineral gracias a un libro. Parece ser que la Ley de la Atracción está dirigida por funcionarios de la Administración española, porque es cualquier cosa menos ágil.

Lo más triste de todo este asunto es que debajo del disfraz fantasioso de la Ley de la Atracción y de todos esos predicadores, filósofos, mentalistas y otros estafadores que se puede ver desfilar por el documental, se ocultan algunas verdades. Una de ellas es que la gente no sabe lo que quiere o lo sabe pero no se concentra en ello para lograr sus objetivos. Focalizarse en lo que realmente queremos y en la secuencia de pasos que debemos seguir para lograrlo es un problema que todos tenemos. Hoy en día, en una sociedad tan informada y globalizada, constantemente recibimos nuevos estímulos e ideas sobre qué hacer con nuestras vidas y es fácil perderse en este mar de posibilidades.

En cualquier caso, para conocer estas verdades, El Secreto no es un buen lugar donde empezar, puesto que la capa de edulcorante fantasioso es demasiado gruesa como para ver con facilidad qué buenos consejos se ocultan tras ellas. No dejéis que El Secreto os convenza de nada con su temática machacona y repetitiva, todos tenemos debilidades y carencias que este documental intentará explotar, pero debemos saber que este camino fácil que se nos ofrece es totalmente irreal.

April 3, 2007

Aprender

Filed under: Informatica, Críticas

Hoy debe ser el día de las reflexiones, puesto que he podido leer más de una sobre diferentes temas. Pero, sin ninguna duda, la más interesante es la que presente en este artículo de Javier Martinez, a la que he llegado gracias a mi evangelista de Apple personal.

En este artículo se exponen algunas de las claves clásicas sobre el aprendizaje. Es posible que para algunos la teoría no sea nueva, aunque pocas veces se podrá ver tan bien expuesta y con tanta claridad como lo hace el autor. Entre los puntos a destacar, hay algunos que me han gustado especialmente y que intento resumir aquí:

  • El aprendizaje es el motor de la vida. Creo que mientras una persona se mantiene lo suficientemente viva como para seguir aprendiendo, puede decir de sí misma que está viva, que no es un cadáver esperando a que el forense certifique su defunción. No es necesario aprender nada técnico, es suficiente con tener el afán de crecer como persona, quizás de aprender más sobre aquellos que te rodean, sobre el mundo en que vives o sobre cualquier tema. Desde mi punto de vista, mantener ese espíritu “juvenil” de aprendizaje y autoperfeccionamiento es la clave.
  • El modelo de aprendizaje actual está caduco. No podemos seguir acumulando conocimiento como autómatas. Sin embargo, creo que no hace falta un cambio tan radical como el que propone el artículo para “desvincularnos” de lo que puede hacer una máquina. Si no me equivoco, en USA lo que se “lleva” ahora mismo son profesionales formados en 2 campos muy diversos pero que pueden converger, como podría ser la informática y la economía. ¿Cuál puede ser la razón para este aprendizaje combinado? Imagino que formar profesionales capaces de sacar conclusiones y proponer nuevas ideas y teorías a partir de la conjunción de ambos mundos. Otro ejemplo de esto sería toda la teoría de la biología aplicada la informática, con redes neuronales, algoritmos genéticos, etc. Todo esto no lo puede hacer una máquina, por lo que aún estamos muy lejos de convertirnos en únicos almacenes de información en los que seríamos fácilmente superables por ordenadores.
  • Aprender a pensar. Todo el proceso de aprendizaje “institucional”, esto es, del colegio hasta la Universidad, aboga por encima de todo por la memorización. No es necesario entender algo para “escupirlo” en un examen. No es necesario ser inteligente para ser un “alumno brillante”. Memoria, memoria y más memoria. Incluso se están desaprovechando cerebros, gente con una gran capacidad mental pero también con una gran memoria, que sólo ha ejercitado esta segunda faceta puesto que la primera no era requisito indispensable para lograr su objetivos académicos. Y creo que es curioso comprobar como, hoy en día, la mayoría de empresas punteras con exigentes procesos de selección, hacen hincapié durante dichos procesos en la capacidad para pensar de sus candidatos con enrevesadas cuestiones a las que no se pueden enfrentar simplemente tirando de datos y memorización previa. ¿Las empresas de éxito buscando “pensadores” para apuntalar dicho éxito y las Universidades sólo ofrecen más autómatas?

Por último, quiero terminar este post haciendo una reflexión personal sobre el e-learning. Para mí, a día de hoy, la única ventaja que tiene sobre el modelo tradicional es que fomenta y llena de gozo mi faceta más vaga e indisciplinada. A través del aprendizaje on-line me puedo permitir el lujo de aprender en pijama, medio tirado en la silla de la habitación. No necesito, por otra parte, tratar con profesores que no me caigan bien ni aguantar a alumnos “sabihondos”. Pero, ¿aprendo más a través del e-learning? No sé qué podrán decir los demás, pero mi respuesta es no. Únicamente podré responder sí en aquellos casos en los que la vagancia o la incompatibilidad de horarios me fueran a impedir asistir a un aprendizaje presencial.

Para mí, el e-learning es un fracaso a día de hoy. No hacía falta tanta investigación, tanto dinero tirado en becas para I+D+i (la junta de CyL ya se niega a financiar más proyectos relacionados con el tema) para conseguir un sistema que combinara FTP (subir cursos, vídeos, artículos, etc), un foro (para las dudas) y un sistema avanzado de “encuestas” (para hacer los exámenes). Vale, lo sé, estoy simplificando pero, ¿no estamos ante un caso parecido al de la robótica? ¿No se han invertido miles de millones en algo que, de funcionar, reportaría unos enormes beneficios a la humanidad pero que, a día de hoy, ha producido resultados pero no justifican el gasto hecho?

¿Cómo salvar el e-learning? Pues potenciando aquello que pueda ofrecernos y lo que un aprendizaje presencial adolezca: practicidad. Lo enlazo con una de las reflexiones del artículo de Javier Martinez, puesto que él propone que la mejor forma de aprender algo es, más o menos, hacerlo. La experiencia, los resultados, lo que has hecho con lo aprendido, eso es lo relevante en el aprendizaje y en este campo la informática puede ofrecer muchos “sustitutivos” de la realidad que pueden ayudarnos a la hora de poner en práctica lo aprendido, en un mundo “simulado”.

No estoy hablando de realidad virtual, de cascos 3D ni de Matrix, hablo de crear el ambiente necesario para que quien está aprendido algo lo pueda demostrar de forma práctica. Posiblemente sea otra guerra perdida, como la Inteligencia Artificial, pero es posible que se ganen algunas batallas. Por que, seamos serios, si hemos conseguido una mula robótica a la que no se puede abatir a patadas, seguro que podemos conseguir entornos de aprendizaje más avanzados que Moodle…


December 18, 2006

Zidane vs Ronaldinho

Filed under: Críticas

Leía esto hoy en el AS, que paso a reproducir a continuación:

“No entiendo cómo se trata de comparar a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, Zidane, con Ronaldinho. Los grandes no son aquellos cuya técnica les permite efectuar todo tipo de malabarismos con el balón, sino quienes resuelven los partidos importantes.

Hasta la fecha, Ronaldinho ha fallado en los encuentros trascendentales: desaparecido por completo en la última final de la Liga de Campeones, perdido en todos los choques del Mundial y ahora, una vez más, ineficaz en una final, la del Mundialito de Japón.

Zidane fue el héroe de la Francia campeona del mundo en 1998, marcando dos goles en la final contra Brasil, y quien resolvió el último choque de la Liga de Campeones de 2002 con una volea tan difícil de ejecución como espectacular. Eso por no hablar de la capacidad del francés para echarse a sus equipos a la espalda, cosa que, de momento, Ronaldinho no ha demostrado, pues sólo ha destacado en un Barcelona cuya mayor virtud no es él, sino que tiene un equipo perfectamente conjuntado que sabe jugar al fútbol.

Seamos serios, el brasileño tiene potencial para ser uno de los grandes pero, de momento, dista un abismo entre ambos.”

Y no podría estar más de acuerdo. Me parece increíble que estos días se venga haciendo una comparación entre ambos. Aparte de los méritos que enumera el lector en la Carta, añadiría otros más. Por ejemplo, Zidane llevó al Girondins de Burdeos a la final de la Copa de la UEFA. No pudo jugar aquella final, que a la postre perderían con el Bayern de Munich, pero fue todo un logro que un equipo que venía de la previa de dicho torneo y que no tenía ningún historial en Europa, llegara a la final del torneo. No es excesivo decir que si el gran Zizou hubiera podido jugar aquella final, el resultado podría haber sido bien distinto.

Más tarde llevaría a la Juventus a otra final de la Liga de Campeones, aunque en aquella ocasión fue el Rey de las Finales (el Real Madrid) el que le apartaría del título. Tampoco deberíamos olvidar la grandísima Eurocopa 2000 que jugó el francés, conduciendo a su equipo a un nuevo título, con magníficas actuaciones individuales. Pero, por encima de esos éxitos personales, hay que hablar de un Zizou que siempre hizo mejores a aquellos con los que jugó. La Francia campeonísima de 1998 y 2000 tuvo una patética actuación en el mundial de 2002 cuando el astro no pudo jugar por una lesión. ¿Cómo era posible que un equipo que había resultado imparable en los últimos 4 años no pasara ni la primera ronda? Pues porque no estaba Zidane, no estaba el motor, el cerebro del equipo.

En el Barça, por otra parte, sin Ronaldinho siguen quedando Deco, Xavi, Iniesta (en los últimos tiempos) y, por encima de todos, Eto’o para resolver aquellos partidos difíciles o los momentos de máxima tensión. Mientras, al feo le seguiremos esperando en las grandes citas, en las que nunca tiene taconcitos y elásticas que hacer.

PD: Como el Cid, sigue ganando batallas después de muerto. Por encima del mega-crack brasileño ha quedado el genial francés en el último FIFA World Player. Por una sencilla razón, Zidane volvió a liderar a su selección hasta una final de un Mundial, mientras el feo se escondía en el mediocampo brasileño y asistía a la debacle de la selección que venía para ganar el Mundial de calle

November 25, 2006

James Bond…

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Bond y la chica

Anoche fui a ver la última de James Bond, la del tipo rubio. Daniel Craig (así se llama este actor) viene a suceder a Pierce Brosnam en el papel del agente secreto más famoso del mundo pero, sinceramente, no encaja. No encaja, entre otras cosas, porque Bond es un tipo elegante, inglés (aparentemente), imperturbable y dueño de todas sus emociones y actos. Podré ser un perfil más o menos caduco, pero en toda la serie se ha producido una progresiva actualización de la imagen y muchas cosas, que ya sonaban totalmente rancias y machistas, se han cambiado (o al menos pulido).

En cualquier caso, la imagen de Bond necesitaba un reciclado, pero me parece que lo que encarna el nuevo personaje es “excesivamente moderno” o, cuanto menos, rompe demasiado con la imagen de la anterior película, la que podríamos considerar más moderna (por reciente). El cambio ha sido de 180º prácticamente y en Casino Royale nos encontramos:
a) Un Bond un poco “animal”, capaz de atravesar una pared de pladur.
b) Un Bond humano, que se da unas hostias de espanto (y le dan) y a la siguiente escena aparece lleno de magulladuras y cortes, no como antes que parecía impoluto.
c) Un Bond que no conquista a “la chica” con enseñarle la pistola o las llaves de su Aston Martin y a la que tiene que demostrar que debajo de la armadura, existen sentimientos.
d) Un Bond sin juguetitos ni cacharritos.
e) Un Bond que abusa de las miraditas con ojos entrecerrados y los morritos para hacerse el interesante y el “zenzual”.

Me dan igual todas e incluso puedo verlas bien, salvo la a y la d. Que el tipo sea tan bruto y tenga tan poca clase (¡qué forma de correr y de andar es esa!) me parece una traición a la esencia misma del personaje. Que ya no saque cacharritos y que su coche lo estrelle a las primeras de cambio, me parece una falta de respeto a sus fans ;)

Conclusión: la peli está muy bien, es entretenida aunque un pelín larga (la última media hora, de las dos y media que dura, se hace un poquitín pesada), tiene un par de escenas de las que se recuerdan (excelente la tortura, sin ninguna duda lo mejor de la película) y los diálogos son de los mejores que se han visto en la saga, muy ácidos y llenos de humor. Pero no es una película de Bond, es otra cosa. Si esto es lo que será Bond a partir de hoy, entonces Bond habrá muerto con Brosnam.

PD: En la foto podéis ver a Bond y su chica, durante el rodaje. Él está demasiado mazado para ser un Bond, pero lo justo para poder hacer de Hulk :D

September 30, 2006

Religión

Filed under: Críticas

religiones

Este post hace tiempo que lleva pensando escribirlo. La religión siempre ha sido uno de mis temas favoritos porque me parece que tiene mucho de lo que opinar, aparte de ser una de esas “cosas” que llevan tanto tiempo con nosotros, los seres humanos, como para haber cubierto una gran cantidad de etapas.

Desde que el hombre es hombre y no mono (algunos aún siguen siéndolo) ha creído en algo superior a él. Dioses representados como animales o fenómenos de la naturaleza, politeísmo, monoteísmo, etc. Siempre ha habido una creencia acompañando a la especie humana en su conjunto. Es por ello que, tantos siglos después de empezar a caminar erguidos, podemos hacer un repaso de nuestra historia religiosa y sacar conclusiones así como intuir los posibles derroteros por donde va a transcurrir este camino espiritual.

Hay quien critica abiertamente la religión, haciendo suya aquella frase de Marx: “la religión es el opio del pueblo”. Me resulta curiosa esa frase por quién la pronuncio: alguien que, desde mi punto de vista, propuso un modelo de sociedad en el que las autoridades religiosas fueran sustituídas por las autoridades gubernamentales como aquellas que dijeran “lo que se debía hacer”. Desde siempre se ha criticado a la religión más por sus aspectos institucionales que por su sentimiento. Es decir, que lo que se critica es todos aquellos ritos, todas aquellas normas, todas aquellas cortapisas, que nos imponen la Iglesia de turno (sea católica, protestante, musulmana, etc). Evidentemente también existe quien, directamente, critica a aquellos que creen en algo superior por el mero hecho de creer, lo cual me parece, aparte de una falta de respeto, una tontería. Nadie tiene derecho a criticar a los demás en qué creen: ¿es mejor el que cree en la ciencia que en un dios? ¿son mejores los que creen en el “hombre” y en que puede lograr cosas buenas? ¿están menos equivocados o tienen más pruebas que los que creen en divinidades?

Respeto totalmente, como se puede notar en el anterior párrafo, a aquellos que viven su religiosidad para sí mismos y su “disfrute”. Critico, totalmente, a aquellos que viven aferrados a una serie de principios dictaminados por una institución gobernada y diseñada por los hombres. La religión como necesidad y como forma de expresión de la espiritual me parece totalmente acertada e incluso beneficiosa. No sé si seré el único que, en ocasiones, puede sentir un cierto grado de vacío interior o agobio a la hora de pensar en cuál puede ser el futuro tras la vida y pienso que resultará mucho más consolador saber o creer que existe algo “bueno” tras estos años en la tierra. Algunos recurrirán en este momento a la manida frase de: “la ignorancia es la felicidad”. No seré yo el que contradiga tal afirmación, pero a esos mismos les preguntaría si no se engañan en ninguna de las facetas de su vida y estoy convencido de que no podrían tirar la primera piedra (aunque lo hagan de forma irresponsable e irrespetuosa).

Las creencias religiosas, en abstracto y desprovistas de toda su parafernalia humana, suelen ser positivas y entroncar con las de muchos que tampoco se consideran creyentes. Bondad, respecto, ayudar a los demás, pueden ser los cánones de cristianos, musulmanes e incluso meros miembros de una ONG ateos convencidos. Son, desde mi punto de vista, meros vehículos hacia lo que se considera “ser buena persona”. La satisfacción personal o la recompensa en los ojos de los demás suele ser el motor de estos buenos actos, aunque algunos, en el pasado, arrastrados por sus fuertes convicciones religiosas, pudieran ejecutar estos actos en aras de un futuro esplendoroso de otra vida (en contraste, en muchas ocasiones, con un presente desalentado en la actual). Es importante este punto por lo que esa progresiva pérdida de valores está causando en la sociedad de nuestros días, proceso que se agrava con el paso de las generaciones. Considero que al estarse, poco a poco, aceptando comúnmente una visión de la vida en la cual lo único que existe es lo que vivimos ahora, todo el mundo trata de “disfrutar” al máximo de los años que su pobre mecanismo vital le vaya a dar. Esto, en principio, puede ser positivo en cuanto la gente abraza el famoso “carpe diem” y trata de ser feliz por todos sus medios, pero, más allá de esa primera afirmación un tanto superficial, se esconden graves problemas. Entre otras cosas, problemas relacionados con los valores o, más bien, con la ausencia de ellos. El “todo vale” o el “si me hace sentir bien, está bien” se han convertido en los focos que guían nuestros pasos en la oscuridad que, en más de una ocasión, supone el día a día de vidas que no son tan geniales como las imaginábamos o aspiraciones que no se alcanzan.

Algunos otros valores tradicionalmente aceptados como “sacrificio” o “esfuerzo” tienden a difuminarse. Antiguamente se consideraba que estos eran los medios fundamentales para lograr los objetivos y no se me escapa que, en más de una ocasión, se publicitó esta política como medio para mantener a las clases más humildes “controladas”, buscando encauzar la posible rabia por su situación (especialmente comparada con la situación de lo que estaban “arriba”) hacia algo más positivo para los intereses de quienes buscaban ese control. Evidentemente, se han usado, desde siempre, los valores como forma de control y no me parece que ahora se esté haciendo nada diferente con su lenta eliminación o, más bien, con su sustitución por otros. Como todo lo tradicional (”huele a rancio” es la frase favorita de muchos), “sacrificio”, “esfuerzo” y otros términos parecidos han sido desterrados y ahora son sustituídos por términos como “Just Do It”. ¡Qué casualidad que sea un eslogan de una de las firmas comerciales más importantes del mundo! No tendremos dioses divinizados, pero sí adoramos como aquellos a los que Moisés quiso tirarles la tablas de la ley. Esos nuevos ídolos de oro son las marcas, la tele, el dinero, todo lo superficial que, “seguro”, conseguirá llenarnos el vacío que en más de una ocasión esta vida artificial que actualmente se nos “promueve” desde más arriba abrazamos como el sumum de la evolución humana. Y yo me pregunto: ¿somos más listos ahora? Ya no creemos en nada que no sea nosotros mismos, o tal vez sí pero no nos hemos dado cuenta.

Hemos rechazado a las Iglesias de toda índole, hemos quemado en la hoguera de la Inquisición toda una vida evolutiva de religiosidad y vomitamos nuestra ira contra aquellos que una vez decidieron los destinos de esta raza de super-monos utilizando la fe como forma de control. ¿Somos más libres ahora? ¿Puede ser que ahora sean otros los que nos controlan? ¿Puede que ser que ahora los valores inculcados, relucientes por lo nuevos, apesten tanto o más que aquellos que intentaban conculcarnos haciéndonos creer que salvaríamos a un pariente del purgatorio por comprar una bula a 5 florines cada una?

¿Y si eso no fuera más que otra forma de control? Me encanta esa expresión de “el sistema”. Los plíticos, según leí una vez, no creen en una vida mejor después de la muerte en un 85%. ¿Será porque es difícil llevar una vida mejor que la que llevan en la tierra? Tal vez todos estos nuevos valores, comprados con dinero, sean los que más les convienen a ellos porque, tal vez, mientras estemos controlados por cosas como “trabajo”, “hipoteca”, “leyes”, “te multo si…”, sea muy difícil que nos paremos a pensar en la basura que nos lo ordena. Si alguien te pisa el cuello con el pie, es probable que no puedas verle el rostro. No se me malinterprete, no estoy haciendo un alegato anarquista: me gusta la democracia. Pero no me gusta esta democracia que vivimos ni tampoco mucho de lo que puedo observar, en la medida en que me dejan las televisiones, de las democracias de otras partes. No me gusta ver como, cada día más, se les ve el plumero a todos y como no dudan en hacer todos sus esfuerzos en recordar las libertades individuales: el último y más flagante son los movimientos entorno a Internet que están intentando llevar los del PSOE, aunque no digo que los del PP no hubieran pretendido lo mismo en el pasado.

Por tanto y para ir resumiendo que ya me he alargado bastante, busquemos un poco de perspectiva: no abracemos el “nuevo mundo” y sus nuevos valores como si fueran los únicos positivos, no desterremos totalmente lo que había antes, quedémonos sólo con lo positivo, con lo que no nos ate sino que nos haga más libres, pero siempre sabiendo que la libertad es una responsabilidad muy difícil de llevar y que el libertinaje siempre nos perseguirá. Como siempre le decía su tío a Peter Parket: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, y está claro que la libertad es un poder, el poder de hacer lo que se quiera, pero no olvidemos la responsabilidad de hacer lo correcto no sólo para nosotros y no sólo para ahora mismo, sino para los que nos rodean y a algo más que el “corto plazo”. Vive la vida como si no hubiera un mañana, pero sabiendo que, muy probablemente, sí habrá un mañana y que no sea una mierda por haber sido tan “cojonudo” el hoy o el ayer.

Ah, y para los recalcitrántemente anti-religiosos, les recomendaría el visionado de “Dogma”, una película que habla sobre la religión cristiana en clave de humor pero con una gran cantidad de lecciones tanto para “un bando” como para el otro.

PD: Siento el rollo, pero me aburría ;)
PD2: Lo he escrito del tirón, así que no tengáis muy en cuenta mis errores de expresión u ortográficos…

September 3, 2006

Cine basura

Filed under: Críticas

Davy Jones

Ensalada de críticas de cine. En los últimos días me he tragado varias películas a cada cual peor y voy a ir desmenuzándolas una a una.

En primer lugar, Piratas del Mar Caribe II. Es, una vez más, una película que lo deja todo en manos de los efectos especiales. En este caso, con el único aliciente del simpático papel de Johnny Depp como pirata pero que, a base de repetirse durante 2 horas y media, termina haciéndose cansino. El resto es un desierto interpretativo, en el que destaca especialmente Kira Knightley (no me voy a molestar ni en comprabar si se escribe así su apellido) en el papel de idiota del culo. Ese, precisamente, es su papel y se esfuerza en comprobarlo tanto en la escena de la pataleta en la playa mientras los 3 hombretones luchan por el cofre, como cuando le asaltan tremendas dudas sobre si ama al capullo que se pasa todas las películas arriesgando el pellejo por salvarla, o el pirata que la cambiaría por un doblón de oro. En fin, eso, idiota del culo. El guión parte de una historia “curiosa” sobre una especie de barco-submarino con homenaje al Nautilus incluído (su capitán toca el órgano como hacía Nemo) comandado por una especie de pulpo con problemas de expresión. A pesar de que la historia no tenga mala pinta, se estropea con una película que es un videoclip de 2 horas largas, sin ninguna tregua para ningún tipo de conversación o replanteamiento de la situación. Una constante huida hacia delante por parte de unos productores y directores que dejan su creación en manos de los diseñadores e informáticos de turno encargados de dar vida a calamares gigantescos y demás bichos que sorprende la primera vez que salen pero que no sirven para llenar el vacio interior que te provoca la película una vez terminada, ese mismo que ya ni las palomitas llenan.

Después de ver ese aborto de gran película y pequeña decepción posterior, me puse en manos de un actor consagrado como Donald Sutherland en su “Maleficio”. Era el único gancho de la película, así como la promesa de asistir a la versión cinematográfica de una antigua leyenda/historia ocurrida en el Estados Unidos del siglo XVIII (¿o era el XIX?). No tenía mala pinta y aunque las películas de miedo no me suelen gustar (no me va lo de pagar para pasar un mal rato), pensé que podría estar bien. Miedo no pase, a la risa tampoco llegué (algunos asistentes sí que lo lograron), me quedé en la indignación de pagar casi 4 euros (suerte de sesión de precio reducido) por ver 2 horas de despropositos y repetición de la misma secuencia: niña buena duerme intranquila en su habitación mientras una extraña presencia se le aproxima hasta cogerla por los pelos, levantarla, abofetearla y esperar la aparición del resto de la familia con cara de estar oliendo a pedo). ¡Patética! Ya critiqué tiempo atrás aquí a “La Profecía” pero debo decir que hasta esa basura parece mejor película comparada con ésta. ¡Qué desproposito! ¡Qué absurdos los personajes, que parecen no inmutarse cuando suceden cosas que a cualquier le harían helársele la sangre (suponiendo que te lo creyeras, claro)! Por dios, no malgastéis ni vuestro tiempo ni vuestro dinero en ver algo así.

Después de semejante derroche de tiempo y dinero decidí acogerme al algún sistema P2P para no arriesgar más con las siguiente películas que fuera a ver. Supernacho tenía pinta de ser una apuesta de alto riesgo, pues todo parecía indicar que sería una tremenda estupidez de película y, efectivamente, no defraudó. Suerte de la gratuidad y de la posibilidad de levantarme del cuarto de estar y tirar a la papelera el CD en el que la había grabado. Sólo aguante a ver los primeros 55 minutos, en los cuales me reí realmente con un pequeño gag y aguanté entre el sopor y la impaciencia el resto del metraje. Al menos fue gratis.

Con el mismo sistema afronté el visionado de Scary Movie 4. Ví la primera y me dí un hartón a reirme, me pareció tronchante. Vi la segunda y ya no me hizo tanta gracia, aunque tenía un par de buenos gags. Ví la tercera y sentí deseos de asesinar a los productores, director y guionistas. La cuarta se presentaba como una reválida para la saga o el fin definitivo de la misma y creo que se aproxima más a lo segundo que a lo primero. Los primeros 30 minutos tienen bastantes buenos gags y sí que me llegué a reir sinceramente (sin tener que forzarme a hacerlo, como muchas veces pasa con estas películas) pero los últimos 25 se hacen totalmente eternos. En medio hay unos 15 de “ni fu ni fa”. Por que, sí amigos, si hubiera ido al cine a verla podría haber tenido que pagar hasta 5 euros por 1 hora y 10 minutos. ¡Qué atraco! Y ya ni te cuento si la ves en Madrid. Los últimos 25 se hacen infumables especialmente por la aparición estelar de Leslie Nielsen, que no podía faltar en una película absurda de este tipo. Mención especial merece cuando decide desnudarse y hacer el gracioso en una parodia de la típica conferencia de la ONU. Sinceramente, creo que cualquier discurso de George Bush sobre Irak tiene bastante más gracia que esta parte de la película. En definitiva, se pueden ver los primeros 30 minutos y luego irse a hacer cualquier cosa más interesante.

¿Qué le pasa al cine actual? ¿Se terminaron las ideas? En unos días me pondré en manos de Alatriste y confieso que lo hago con miedo. Son pocas las películas españolas que considere que merecen algo más que la ejecución pública de sus creadores. Si acaso, las de Amenábar pero Alatriste no es suya. Corro el riesgo por su actor protagonista, que sin ser brillante si vale bastante más que el 90% de los actores de la tierra y por haber oído alguna buena crítica de gente no especialmente proclive al cine patrio. Ya comentaré algo al respecto cuando la haya visto finalmente.






















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