NoSoloParidas

July 9, 2007

No más memorización

Filed under: Críticas

características del profesorado

Ayer me enteré de que había aprobado la última de las asignaturas que me restaban por superar de la Ingeniería Superior en Informática. Han pasado menos de 2 años desde que me matriculé en este segundo ciclo, pero muchas cosas han cambiado desde entonces. Lo que entonces era ilusión por el inicio de una nueva etapa, continuación de la anterior que había concluido con la presentación del proyecto de la Ingeniería Técnica, se ha convertido en un total hastío, contando los minutos para dar carpetazo final a este asunto.

En estos dos años he tenido tiempo de “saborear” todos los males de la carrera que he elegido y, sobretodo, de un plan de estudios que vive ajeno a la realidad y a la “modernidad”. He tenido tiempo para comprobar que, a pesar de entrar en un ciclo superior y, por tanto, más especializado, los contenidos seguían teniendo una calidad bajísima, especialmente si de actualidad hablamos. Optativas que nada tenían que ver con la Informática (las de lógica eran las preponderantes), troncales y obligatorias que no aportaban ningún valor a un futuro trabajador de las ITs hoy en día, libre elección que sólo servía para que la Universidad hiciera “caja” con sus alumnos, etc. Eso sin contar con los profesores, la mayoría de ellos más preocupados de no variar un ápice sus mil veces repetidas clases y formas de examinar, que en buscar nuevas formas de motivar a sus alumnos y de dotarles de las herramientas y la información necesaria para ser esos “líderes del mañana” con que nos regalaban los oídos en la graduación.

Siempre se me ha dado bien buscar culpables que no sea yo mismo, pero en este caso aportaré mi granito: creo que no me ha ayudado nada pasar este último año simultaneando trabajo y estudios para disfrutar de mi quinto año de carrera, por dos razones fundamentalmente:

  • En primer lugar, porque trabajar ayuda, evidentemente, a saber qué necesitas conocer y qué tecnologías necesitas dominar para ganarte la vida. Por eso, se acrecienta la “brecha” entre lo que sabes que debes aprender y lo que te enseñan en la Universidad, reduciendo a límites ridículos el interés por las asignaturas impartidas.
  • En segundo lugar, porque queda poco tiempo y pocas ganas para ponerse a “memorizar”, cuando te has pasado el día dedicado a problemas reales y batiéndote el cobre con algún problema informático desesperante.

En cualquier caso, esta etapa se acaba y un final tan poco lustroso tiene su parte buena: sirve para cerrar sin lágrimas la que, se supone, es la mejor época de nuestras vidas. Ese período universitario que termina ahora, ausente, se supone, de preocupaciones y obligaciones. Está claro que lo que viene ahora no puede ser mejor, salvo que el éxito impregnara mi periplo laboral hasta el punto de concederme todos los caprichos que pudiera desear. Como prefiero no vivir de sueños, me agarro a la idea de que, por muy buena que sea una época, cuando se extiende demasiado en el tiempo es preferible sustituirla por otra, aunque sea un poco peor, que continuar con ella hasta convertirla en una caricatura de lo que fue.

Aprovecharé este post para ponerme sentimental y acordarme de aquellos que me dieron mis primeros grandes momentos universitario, especialmente un primer año de carrera mítico. Un abrazo para los que me leéis y para los que no, para los que seguís y para los que desaparecisteis.






















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