Antes me encontraba escuchando el último disco de Fall Out Boy, Infinity On High, y buscando algo más de información sobre él fui a parar a la Wikipedia española, donde se afirmaba que es un grupo de estilo “Rock Punk / Emocore“. ¿Qué es eso del emocore?, pensé. Pues es un estilo que no sabría definir y sobretodo no querría, porque buscando sobre él en la propia Wikipedia me he encontrado con una miriada de definiciones y de subestilos derivados del mismo.
Nunca he entendido esto de los géneros musicales. Siempre he tenido la sensación de que hay tantos como grupos o incluso me atrevería a decir que más, puesto que hay bastantes conjuntos que en diferentes discos se encuadran en una u otra tendencia musical. Sólo del propio emo, segundo la Wikipedia, tenemos más de 7 subgéneros.
¿Tiene alguna relación esto con el esnobismo que nos invade? ¿Existe una conexión con, por ejemplo, la estupidez del arte que “sufrimos” en las últimas décadas y de la que me permitía hablar hace poco en otro post? Tengo la sensación de que la humanidad (o más bien occidente) se aferra desesperadamente a su necesidad de individualidad y diferenciación para no sentir que es una pieza más en el engranaje de algo, ya sea la maquinaria del estado, la industria de la música, etc.
Mientras esto ocurra seguiremos teniendo grupos pop-punk-rock-emo-scream y cuadros impresionistas-realista-hiper-transgresores. Yo por si acaso seguiré escuchando a Linkin Park, que me ha encantado su último disco Minutes To Midnight y procuraré seguir ignorando a qué estilo musical pertenecen.
Últimamente la innovación se está convirtiendo en un factor clave en el éxito de cualquier empresa. No es que antes no lo fuera, porque evidentemente nadie se ha hecho nunca rico si no era a base de buenas ideas, por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario. Y cuando hablamos de buenas ideas, me refiero también a saber sacarle más partido a las ideas con las que otros no han llegado excesivamente lejos
Sin embargo, creo que en esta nueva época que vivimos en la que todo es abierto, copiable, modificable, libre y demás términos que nos hacen pensar que podemos usar las cosas sin pagarlas, quizás ya no baste como en tiempos pretéritos con tener una buena idea y cobrarle a todo el mundo por usarla. Por eso, muchas empresas están haciendo de la innovación una de sus banderas, lo que les granjea las simpatías de quienes, en principio, deberían estar en su contra por filosofía personal. No hace tanto que escuchaba a un talibán linuxero, adalid de la filosofía libre más recalcitrante y “stallmanista”, que “usar Mac OS X estaba bien porque Apple sí trataba bien a sus usuarios, no como Microsoft”.
Por tanto, es indudable pensar que una imagen asociada a la innovación abre puertas inicialmente cerradas por otras características. Y esta misma imagen también permite abrir otros campos como el marketing viral que, cada vez más, empieza a tener una importancia capital. En los últimos meses hemos asistido a la avalancha “iPhone”, con media Internet revolucionada esperando su lanzamiento y aprestándose a ahorrar los muchos dólares/euros que costará el aparato. ¿El secreto de esta expectativa que haría “humedecer” a cualquier responsable de marketing? La innovación que acompaña a este gadget, con la nada despreciable cifra de 200 patentes (sí, patentes, es que Apple patenta sus novedades, qué mala gente) acompañándole.
Toda esta moda que amenaza con quedarse (y yo que me alegro) de la innovación también está afectando a Microsoft, que se empeña en quitarse la imagen de “copión” lanzando oleada tras oleada de nuevas tecnologías y productos. Sin embargo, como bien reza el refrán que dice “cría fama y échate a dormir”, no importa que estos días veamos novedades como Surface que alguien encontrará la conexión con alguna otra tecnología anterior (y probablemente desconocida para casi todos) para poder seguir acusando a la gente de Redmond de plagiar.
No obstante, no todo el mundo está tan contento con esta afluencia masiva de novedades por parte de Microsoft y ya se alzan voces que se quejan de la cantidad de nuevos lanzamientos a los que tienen que hacer frente los profesionales más involucrados con las tecnologías y mercados relacionados con dicha empresa.
¿En qué acabará todo esto? Pues quien sabe, pero a mí últimamente me preocupa la apariencia que Microsoft está empezando a tener con una estrella masiva: primero crece hasta límites descomunales alimentándose de sí misma y finalmente desaparece en un tremendo estallido. Sin ninguna duda, sería una auténtica “innovación”, una forma de desaparecer del mapa nunca antes vista.
PD: No dejéis de ver el vídeo si queréis comprobar cómo la innovación no siempre deja satisfechos a todos.