NoSoloParidas

May 13, 2007

Seguridad

Si buscamos la palabra “Seguridad” en el diccionario de la RAE, hallaremos como primera acepción “Cualidad de seguro”, mientras que si buscamos “Seguro” la primera respuesta será “Libre y exento de todo peligro, daño o riesgo”. ¿A que viene esta lección de vocabulario castellano? Pues porque en ocasiones, a base de repetir términos, acabamos por perder la claridad de lo que dichos términos significan o reflejan.

La seguridad es, por tanto, la exención de riesgos. Sin embargo, en nuestro día a día hay muchos mecanismos de seguridad que tratan de protegernos de estos riesgos aunque, en ningún caso, consiguen librarnos del todo de ellos. Por ejemplo, un dispositivo como el ESP, que viene de serie con muchos coches, suele también traer un botón para desactivarlo y dejar al conductor del vehículo “regular” su nivel de seguridad, usando en este caso su libertad y, sobretodo, su buen juicio para evaluar si es el momento de desactivar dicho sistema. El propio acelerador del coche sirve para ir más o menos rápido y, por tanto, ponernos en más o menos riesgos, entrando en la ecuación las condiciones de la carrera, el volumen del tráfico, las climatología, etc. Por tanto, de nuevo la seguridad es algo que empieza por uno mismo, por la propia “inteligencia” a la hora de medir los riesgos asumibles y los innecesarios. El mero hecho de subirse a un coche implica un riesgo pero, por otra parte, sería absurdo no utilizar ninguno por existir dicho riesgo. No sería una forma de vida aceptable para nadie.

En general, cada uno es responsable de saber qué actos debe acometer y cuales no para no asumir un riesgo excesivo; cada uno sabe hasta donde debe cubrirse con mecanismos de seguridad y cuando debe exponerse un tanto si no quiere vivir como un vegetal. Son muchas las campañas que tratan de concienciarnos sobre diferentes comportamientos que pueden ponernos en peligro para que, en caso de hacerlo, lo hagamos de la forma más responsable e inteligente posible, arriesgándonos lo mínimo indispensable. Tenemos campañas sobre el tabaquismo, el alcohol, la conducción, las prácticas sexuales, la ingesta de comida basura, etc. Todas ellas inciden en el ser humano como responsable único y final de su propia seguridad y, claramente, apuestan por la educación como mejor forma de prevención de los errores a la hora de evaluar lo que se debe hacer y lo que no.

Pero existe un dominio en el cual se pretende que no sea el ser humano el que tome sus decisiones y el que decida qué debe hacer y qué no. Existe un ámbito en el que se pretende reducir la inteligencia y los conocimientos de los participantes a un nivel que podríamos llamar de “ignorancia” y, a partir de ahí, construir medidas que, más que protegerles de los peligros circundantes, les proteja de su propio desconocimiento, asumido como pandémico. Este dominio, esta disciplina, es la informática.

Hoy leía en Kriptópolis una noticia sobre un informe de Inteco en el cual se afirma que el 72% de los ordenadores controlados tienen algún tipo de malware o software malicioso. La mitad (es decir, un 36%) es malware de “alto riesgo”, lo cual se cataloga si está en riesgo la integridad del equipo o la seguridad y/o privacidad de los datos. Entiendo que el otro 36% debe ser poco importante, puesto que dentro de “alto riesgo” entran todas las formas de amenaza que a mí, personalmente, me preocupan.

El autor de dicho artículo continúa diciendo: “la causa fundamental de esta situación tan pavorosa, que amenaza el desarrollo de la Red y daña la confianza en ella de los ciudadanos…”. Esta frase me parece una exageración total y absoluta. Primero, que un 36% de los ordenadores tenga este malware es un porcentaje que, aún siendo alto, tampoco es como para rasgarse las vestiduras. Segundo, que esto suponga una amenaza para el desarrollo de la Red… en fin, creo que la Red goza de una salud más que buena y las únicas amenazas que le acechan todos sabemos cuáles son. Y tercero, que dudo mucho que esos usuarios que tienen sus ordenadores infestados de “bichos informáticos” vayan a leer el informe de Inteco o tengan pensando pasarse por Kriptópolis, por lo que es poco probable que se alarmen por las cifras y vean su confianza en la Red dañada.

Pero la noticia no acaba ahí, leyendo un poco podemos ver como el autor señala directamente a la preponderancia de Windows como causa de este problema, dando a entender que si la variedad de sistemas operativos fuera mayor, no existiría esta situación. Yo creo que, partiendo de que Windows controla entorno a un 90% de los ordenadores actuales, no está tan mal que dada la IGNORANCIA de la gente en cuestiones informáticas, sólo un 36% estén infectados gravemente. Creo incluso que es como para aplaudir que una compañía que recibe críticas diarias sobre la inseguridad de sus productos y unos usuarios que son, en muchas ocasiones, auténticos neófitos que no distinguen la izquierda de la derecha, informáticamente hablando, sólo exista una tercera parte de equipos contagiados por alguno de los miles o millones de formas de programas maliciosos que circulan por la Red.

Por tanto, me parece que usar este informe como vehículo para dar rienda suelta a mis gustos particulares sobre sistemas operativos, como ha hecho el webmaster de este afamado portal de seguridad, es un error. Habría que mirar un poco más y ver cuál es la verdadera raíz del problema informático, de la falta de seguridad, de los ordenadores infectados o zombies, de la insatisfacción que a mucha gente le crean los sistemas operativos que prueba, sea cual sea.

El problema para mí es la falta de educación, la falta de conocimientos. Si la mayoría de campañas destinadas a concienciar a la gente sobre los peligros de afrontar riesgos innecesarios en muchas facetas de la vida, como se comentaba al principio del post, se basan en la educación y la concienciación, ¿por qué en la informática vamos a volvernos contra el fabricante? ¿Acaso lo hacemos en la industria del automóvil, señalando a Citroen, Peugeot, SEAT, BWM, Renault, etc, como parte principal en los muchos accidentes que ocurren en nuestras carreteras?

Me parece que en lugar de pretender que existan sistemas infalibles, lo cual es una utopía, sería más útil buscar que la gente sepa cada vez más y mejor qué debe y qué no debe hacer con un ordenador. Esa seguramente sea la clave de muchos de los éxitos de seguridad de plataformas no-Windows, el hecho de que sus usuarios no sean ignorantes en este tipo de cuestiones. Hoy no hay muchos virus para, por ejemplo, GNU/Linux pero el día de mañana, si pasara a tener un 50% de cuota de mercado y sus usuarios supieran lo mismo de ordenadores que saben muchos de los usuarios de Windows, ¿qué podría evitar que un novato, navegando con la cuenta de root por la red, descargara y ejecutara un binario de internet que le hiciera un “rm -rf /” ? Hoy en día no nos planteamos algo así porque partimos de la base de que aquellos que usan este tipo de sistemas “minoritarios” saben lo que hacen. Es por ahí por donde tenemos que empezar a trabajar si queremos elevar el nivel de seguridad global.

Mientras empezamos a hacer esto, podemos seguir criticando al sistema operativo de referencia y culpar a una empresa de los males de Internet, porque es mucho más fácil que culpar a los usuarios de su ignorancia. Me recuerda a ese dicho del fútbol: “es más fácil cambiar al entrenador cuando los resultados no salen, que a los 22 jugadores de la plantilla”.

Encuestra sobre la justicia

Filed under: Actualidad

Creo que todos, alguna vez, nos hemos hecho la misma pregunta: ¿existe la justicia? Casos como el de Farruquito, por ejemplo, hizo que muchos pusieran en tela de juicio este concepto o, cuanto menos, su implementación en el sistema jurídico de este país. Sin embargo, muchos juristas achacan esta falta de creencia en los mecanismos judiciales españoles a la manipulación que hacen los medios de comunicación de las noticias que surgen relacionadas con el tema.

Una de estas personas preocupadas por la dicotomía entre la opiniones de juristas y “pueblo” sobre el buen funcionamiento de la justicia, ha decidido centrar un proyecto para el Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca en la Ley Penitenciaria española y en la opinión e imagen que los ciudadanos tienen sobre su funcionamiento. Para poder recabar mejor dichas opiniones, me ha pedido que cuelgue una encuesta redactada por ella en mi dominio personal (la primera vez que va a estar realmente expuesto a la jungla internauta, fijo que mañana tengo a 100 buscando agujeros de seguridad) y que haga un poco de publicidad de la misma para conocer con más precisión el sentir de la ciudadanía sobre este tema.

Yo, personalmente, creo que como mi cuota de visitantes es pequeña, no va a poder sacar muchas conclusiones, pero aún así os pediría a todos aquellos que os guste dar vuestra opinión sobre temas como el caso “De Juana Chaos” o sobre si las penas son o no lo suficientemente duras, que os paséis y la rellenéis. Es totalmente anónima y no se piden datos personales (sólo edad y estado civil).

La encuesta la tenéis aquí.






















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