Se veía venir

Se veía venir que pasaría. Bueno, de hecho ya había pasado antes, y en varios sitios además. Si embargo, estos hechos parecían haberse aplacado, seguramente por la consciencia de los presos de que sus ruegos no serían atendidos. La diferencia entre antes y ahora es que, esta vez, seguramente haya algo más de publicidad al asunto por la relevancia de la persona que ha tomado esta decisión.
Resulta que Julián Muñoz ha decidido ponerse en huelga de hambre, al más puro estilo De Juana Chaos. Valga por delante que espero que el señor Muñoz cumpla en la cárcel todos los años a los que sea condenado, a diferencia de lo que ha sucedido con el asesino de ETA. Ver recientemente como hemos visto a este señor paseando con su novia o, más recientemente, él solo escoltado por dos ertzaintzas, hace pensar que en este país la utilización política de la justicia es todo un hecho (por uno y otro bando) a pesar de lo que diga el señor Lopez Garrido, que recientemente no tuvo empacho en afirmar que en España “nadie utiliza políticamente la justicia”.
Sin embargo, no quiero centrarme en el sanguinario “columnista”, prefiero no amargarme la mañana haciéndome mala sangre. Prefiero hablar de la utilización de la justicia. Hace dos días nos sorprendía la noticia de la detención de Isabel Pantoja, relacionada con la trama marbellí que todos conocemos sobradamente. Había mucha gente esperando esta noticia, realmente le tenían ganas a “La Pantoja”, persona no muy popular y que, todos sospechábamos, había pillado cacho de todo el dinero que fluyó como el maná del otrora pueblecito malagueño. Ver a la Pantoja pasearse tranquilamente (bueno, eso es un decir con todos los periodistas del corazón que la persiguen) por las calles de España era poco menos que un insulto hacia los que pagan religiosamente sus impuestos y no defraudan a eso que se supone somos todos, Hacienda.
Por tanto, se podría concluir que la detención y puesta a disposición del correspondiente juez de esta señora era un triunfo de la justicia y no dudo que sea así; pero como siempre ha habido muchos tipos de victorias, ésta creo que debería ser calificada de pírrica. ¿Por qué? Pues porque está manchada con la sospecha de la utilización política del hecho, está manchada porque un señor, para maś señas Presidente de este país, tuvo la ocurriencia de ejercer de pitoniso el día antes de la detención y en la misma Marbella afirmar que “los corruptos serían perseguidos por la justicia por muy famosos que fueran”. Esta frase, que en principio es tan pomposa y bienintencionada como hueca, se tornó en curiosa premonición cuando comprobamos como al día siguiente “trincaban” a la tonadillera.
Hay quien empezó a pensar inmediatamente que esto era una maniobra política, una forma de lustrar las ¿limpias? manos socialistas con una detención que les colocaba a la cabeza en cuanto a persecución de la corrupción. ¿Usar una detención judicial para darse apuntarse un tanto delante de la ciudadanía antes de unas elecciones? Bueno, no es nada nuevo, ya lo vimos cuando Aznar detuvo a la cúpula de ETA también no mucho antes de unas elecciones.
Por tanto, ¿cuál es la crítica? Si todos usan la justicia para marcarse tantos, ¿cuál es el problema? Bueno, primero el hecho de que lo hagan y segundo, y especialmente relevante para mí, que no sólo se use para marcarse tantos sino, también, para tapar otros asuntos. Estamos en estos días enfrascados con el asunto de la ilegalización de ANV o, más bien, de la impugnación de sus listas, trámite mucho más “light” que abre la puerta a unas cuantas trampas jurídicas para que muchos de los que ponen voz política a ETA puedan seguir chupando del bote de las ayudas institucionales gracias a su condición de ediles. Que después de que hasta El País no dude en afirmar que existen 600 batasunos formando parte de los presentados a las elecciones por ANV, se siga sin ilegalizar este partido instrumento de ETA, es algo que de publicitarse todo lo que debiera podría llegar a exasperar gravemente a la población, ya muy quemada tras el asunto De Juana. Por eso, nada mejor que lanzar una cortina de humo, un tema que se ponga en boca de todos y que ocupe las tertulias de este país por encima del “mucho menor” tema del terrorismo y de la gestión y negociación política que sigue el gobierno de Zapatero.
Una vez más, nos toman por estúpidos y sólo me queda preguntarme si realmente lo somos o si la gente, esta vez sí, mostrará la indigación creciente que toda la ¿lucha? antiterrorista de Zapatero está creando.
PD: Me permito un toque de humor, a pesar de la gravedad del asunto, con la caricatura que he encontrado en este blog mientras buscaba una imagen de Julián Muñoz.
