Linux está tirao…

No puedo evitar escribir este post. Los últimos 3 viernes por la tarde y sábados por la mañana me he pasado muchas horas en un curso sobre Linux montado en la Universidad de Salamanca. El curso en sí no ha estado mal, aunque creo que muchos de sus contenidos eran un poco “coñazo”. A la poca agilidad de los contenidos se ha unido el hecho de que la mayoría de ponentes eran un poco insípidos, parecían nerviosos, hablaban demasiado rápido o no parecían, ni mucho menos, cómodos en su papel. En este comentario excluyo totalmente a un tal David Vaquero, un tipo muy ameno que ha logrado lo que el resto de sus compañeros no han podido ni soñar: entretener mientras enseñas.
Sin embargo, este post no es para despotricar de los conferencias (sí podría hacerlo de un tal Iago, un talalibán en toda regla con el que tuve el poco placer de discutir acerca de las novedades en seguridad de Windows Vista y que según el personaje, simplemente, eran todas mentira mentirosa) sino para constatar un curioso hecho. De las 30 horas que ha durado el curso, casi un 10% se han pasado arreglando algún problema surgido con la configuración de algo. Entre los hechos que he podido constatar (no he estado en un buen porcentaje de las horas, no me apetecía), dos apreciables: problemas para instalar Eclipse porque no estaban correctamente configurados los repositorios de Suse y problemas para configurar la red (un clásico), por lo que se carecía de acceso a Internet.
A mí personalmente me da bastante igual tener que esperar un buen rato a que arreglen sus problemas (también se les ha revelado el cañón, aunque en este caso le doy el beneficio de la duda al SO), pero sí me parece paradójico que personas que se han llenado la boca durante estos días sobre la facilidad de uso de Suse (no hablemos de Ubuntu, que te escribe los trabajos solo prácticamente) luego se las vean y se las deseen para tareas tan simples. Si ya nos metemos en terrenos más espinosos como el soporte para tarjetas Wireless o para impresoras (que sí, que la culpa es de los fabricantes de hard pero qué le importa eso a un usuario medio), las alarmas de la dificultad se encienden.
Linux no despegará nunca hasta que no se libre del lastre que suponen para la comunidad todos estos aprendices de gurús incapaces de afrontar una mínima cantidad de autocrítica. Proyectos como Lo Malo de Linux se convierte en pequeñas islas en el océano de autocomplacencia que puebla este microcosmo conocido como La Comunidad (como si sólo hubiera comunidad detrás del software libre). Mientras usen términos cargados de rencor como “software privativo” y se escupan a la cara supuestas razones que no son más que repeticiones de lemas encontrados en muchos lugares de la Blogocosa, sin más capacidad de argumentación que “Microsoft es malo, Linux es bueno”, el SO del pingüino quedará reducido para los geeks pretendidos, los geeks auténticos y los que no somos geeks pero, aunque prejuiciosos para muchas cosas de la vida, no lo somos para la tecnología.
PD: Hago una mención a José Bustos por lo bien que ha atendido una de mis dudas sobre LVM. Hacen falta más profesionales como él y menos “filósofos”


