Violando un Mac
Toda la vida hemos oído a nuestras madres y padres hablarnos de las malas influencias. Estas influencias, personalizadas en “amigos” y conocidos de dudoso porvenir y escasas posibilidades de aportar algo positivo a nuestro crecimiento personal, siempre han estado presentes, no sólo a tempranas edades.
Sin embargo, es en estos primeros estadios de la vida donde somos más vulnerables a ellas y, por tanto, nuestros padres se preocupan por mantenerlos lo más alejados posibles de ellas. Personalmente, siempre me consideré una “buena influencia”, pues entre mis mis muchos defectos no se encuentra el de ser amigo de los vicios. Tampoco mi comportamiento social me ha llevado nunca a tener problemas con cualquier forma de justicia o policía, salvo en alguna contadísima excepción.
Dados estos antecedentes, no deja de resultar sorprendente que cerca del cuarto de siglo vivido, sea precisamente ahora cuando me convierta en una de estas malas influencias, no tanto como inductor de actos reprobables moralmente, como de espectador gozoso de lo que estaba viviendo. Y esto no era otra cosa que ver como un manzanero de pro se debatía entre la espada de las necesidades empresariales y la pared de las convicciones morales. La espada siempre termina saliéndose con la suya y ello me ha permitido tomar unas cuantas instantáneas únicas que acompañaran al sujeto de por vida, violada la intimidad de su flamante y redondeado iMac con ese mal encargado en CD conocido como Windows XP.
Nos ha tocado vivir en un mundo en el que todos hacemos nuestra esa gran frase de Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”


Todavía tengo pesadillas!
Comment by Jorge Carabias — April 22, 2007 @ 10:29 pm
Hacía mucho tiempo que no contemplaba una aberración tan desproporcionada.
Comment by El Cerrajero — May 3, 2007 @ 5:13 pm