Estos días me ha entrado la fiebre blogger así que voy a por mi tercer post del día. Esta vez me gustaría comentar que ha salido la RC (Release Candidate) de Microsoft Expression Blend. Esta herramienta puede que no le suene mucho a nadie, pero mi apuesta es que en un par de meses todos estaremos familiarizados con ella. Yo ya he tenido el placer de probarla durante la creación de una serie de artículos para Solo Programadores y lo cierto es que me ha dejado gratamente sorprendido.
Bien es cierto que, anteriormente, mi única aproximación al diseño de interfaces gráficas (campo en el que se utiliza Blend) se había limitado a jugar con alguno de los típicos IDEs “generalistas” como Visual Studio 2003 y 2005, Eclipse o Netbeans. Todos ellos ofrecían el típico formulario capaz de albergar controles que se podían arrastrar y algunas capacidades más o menos avanzadas (y más o menos complejas) de Layout. Pues bien, puedo decir sin miedo a equivocarme que Blend les deja a todos ellos “tirados por el suelo”.
En cuanto a otras herramientas específicamente pensadas para diseñar interfaces gráficas de usuario, no he probado ninguna así que no sé si las capacidades que he visto en Blend son una “copia” o son originales. En cualquier caso, creo que merece la pena probarlo porque es la primera herramienta creada específicamente para diseñar interfaces gráficas con Avalon (Windows Presentation Foundation), una API con la que habrá que irse familiarizando si se quieren crear aplicaciones vistosas para Windows Vista (valga la redundancia).
PD: La imagen que preside el post es de una aplicación que yo mismo he creado. La funcionalidad la programé con XAML y algo de C# en Visual Studio 2005 y, posteriormente, abrí dicho proyecto desde Blend y le apliqué algunas “mejoras” gráficas, como un reflejo o un botón que cambia del color de forma progresiva al colocar el puntero del ratón sobre él y que, posteriormente, recupera también de forma progresiva su color original al sacar el ratón de dentro.
Desde que empecé con esto de bloggear, el blogging, la blogosfera y demás palabros ridículos, siempre he oído criticar la práctica del hotlinking, puesto que resulta insolidaria y puede crear problemas para navegar por los recursos de aquellos que son permanentemente enlazados. El problema todavía resulta más grave si el enlazado se encarga de costear su propio ancho de banda, puesto que le estás robando algo por lo que paga, como le pasaba a Luther.
Yo reconozco que he realizado esa práctica durante bastante tiempo, puesto que la mayoría de imágenes que colocaba presidiendo los posts las buscaba en Google y las enlazaba directamente. Normalmente intentaba enlazar hacia “grandes sitios” y no hacia blogs particulares de usuarios, pero seguramente se me haya colado algún caso. Total, que llevaba tiempo pensando en cómo podía evitar seguir haciendo hotlinking y me he acordado de Flickr. He pensado que podría subir ahí las imágenes que fuera usando en el blog y catalogarlas en algún set. Quizás ese fuera el primer paso para, más adelante, subir también algunas fotos personales e ir “haciéndome” con el manejo de este interesante recurso web 2.0.
¿Cómo combinar Flickr y el blogging sin morir en el intento? Mi primera prueba ha sido con Oakflickr, un plugin para firefox que prometía integrarse totalmente con ScribeFire (el plugin antes conocido como Performancing del que hablaba el otro día). La verdad es que el resultado ha sido bastante negativo, puesto que a los problemas que me ha dado hasta conseguir subir algunas fotos, se ha añadido el hecho de que cada foto subida lo hacía cuatro veces, con lo que me encontraba en Flickr la misma imagen cuadriplicada. Por último, no tenía ninguna opción para recuperar algún tipo de enlace a la imagen, con lo que tendría, en última instancia, que instalar algún otro tipo de plugin para la recuperación de las imágenes o bien acceder a la cuenta mediante navegacion web. Vamos, que me ha salido rana totalmente.
Mi siguiente intento ha resultado bastante más satisfactorio. Tras pasarme un rato navegando por Flickrbits he encontrado un interesante plugin también para Firefox, de nombre Fireflix. Lo he instalado y lo cierto es que está muy currado. Algunas de sus posibilidades:
Subir fotos a Flickr y asignarlas a sets específicos
Navegar por los sets y recuperar previsualizaciones de las imágenes
Recuperar enlaces a las imágenes con diferentes tamaños y formas (muy útil)
Icono en la barra de menú, junto al icono animado de carga de páginas, que permite hacer y desaparecer el panel lateral de forma rápida y fácil.
En fin, que esto que estoy posteando ahora mismo con ScribeFire lo voy a adornar con una foto subida a través de Fireflix. Una gozada sólo disponible para el zorro rojo
Nunca he sido muy partidario de Apple, lo reconozco. Siempre miré con recelo sus productos porque no me interesa pagar una pasta por algo que parece hacer lo mismo que algo más barato, de forma más vistosa.
Hace un tiempo cometí mi primer “desliz” comprándome un iPod. Lo cierto es que me encantaba el cacharrito y le dediqué uno de mis primeros posts al empezar este blog. Por desgracia, me fue hurtado (esta palabra se la dedico a cris, aunque no leerá esto porque nunca entras en el blog) en una biblioteca cerca de mi facultad. A pesar del tremendo mosqueo que me pille, pasados unos meses adquirí un segundo iPod de color rojo. Sentí la tentación de grabarlo con un mensaje que rezara “No me lo robes, cabrón”, pero al final me contuve.
Como todo novato en el mundo del iPod, con la primera (y única) dificultad que me encontré para su uso fue con el “simpático” iTunes. Hay quien adora este programa, yo he estado odiándolo bastante tiempo. Acostumbrado a tratar otros reproductores de MP3 que había tenido como “discos usb” en los que simplemente arrastrando la música allí desde el Explorador de Archivos ya lo tenía hecho, el iTunes me pareció de lo más críptico. Primero, tener que añadir la música a la biblioteca era un auténtico coñazo. ¿Por qué? Pues porque yo no tenía la información en los IDTags sino que nombraba y catalogaba mis MP3s con el nombre del archivo, dejando vacía la IDTag. Por lo tanto, para cada canción que quería meter tenía que rellenarle la información. Otra “desagradable” manía del iTunes era guarrearme el directorio donde tuviera la música metiéndome allí la foto de la carátula del álbum asociada. Yo opino que esa característica, aunque totalmente superflua, puede tener gracia pero, por favor, que la guarde en un directorio propio que, una vez desinstalado, no deje rastro de todas esas fotos chorras. Sé que estos ficheros los catalogaba como ocultos por lo que para la mayoría de usuarios de Windows pasarían desapercibidos, pero como yo tengo marcada la opción para ver archivos y carpetas ocultos, tenía que aguantar ver en mis directorios perfectamente catalogados “ficheros invasores”.
El caso es que de un tiempo a esta parte comparto el trabajo con un auténtico Apple Evangelist. Estoy seguro de que su fruta favorita son las manzanas y que lija los bordes de todos los muebles de su casa para que adquieran el característico “look” de Mac. Por ello, sufro un “bombardeo” de publicidad (parecido al que él soporta sobre .NET y VS2005, claro) sobre Apple que termina calando y hoy he decidido darle una segunda oportunidad a iTune.
Si la primera vez su “usabilidad” me horrorizó, ahora creo que éste no era realmente el problema, puesto que todos los usuarios de Mac siempre destacan este aspecto como la razón por la que no se cambiarían a un entorno Windows/Linux. Más bien, el problema es que mientras Windows/Linux tienen un manejo del entorno de escritorio parecido, donde las cosas suelen estar en lugares similares y el paradigma se asemeja, en Mac las cosas son muy diferentes. Se nota que el botón derecho del ratón aterrizó hace sólo unos pocos años, puesto que la mayoría de programas están pensados para poder usarse con un único botón. Eso hace que los clásicos menús contextuales de “botón derecho” del ratón no existan o sean superfluos en la mayoría de casos. Este “defecto” se extiende también por todo Mac OS X, sistema operativo adorado por muchos (incluso por aquellos que no lo han probado en su vida), con el cual cada vez que he tenido que lidiar me he sentido como aquella primera vez delante de un Windows 3.11. Es decir, como el más absoluto de los novatos, incapaz de dar un sólo paso. Tanto es así, que la mayoría de las veces suelo tirar de Terminal porque me siento más cómodo tecleando comandos que suelen parecerse a las de Linux, que manejándome por ese entorno precioso y florido, pero hostil.
Pues bien, hoy dándole esta segunda oportunidad a iTunes, me ha agradado mucho ver la integración que tiene con la tienda y cómo gestiona cosas como descargar nuevos podcasts y tenerlos archivados en la carpeta correspondiente, actualizar el software del iPod automáticamente, navegar por la tienda de forma online, etc. Tengo que reconocer que el programa tiene bastantes opciones y no excesivamente críptica para lo que se podría esperar de una aplicación así. “Mi” Apple Evangelist siempre me dice que una vez que pasas un par de días en MacOs X, te adaptas y empiezas a ver que los “caminos” que antes te parecían más complicados para hacer las cosas, ahora los ves como obvios (bueno, no dice eso mismo, pero yo sé que lo piensa ).
¿Terminaré sucumbiendo a la iFiebre y comprándome un iMac, un iBook, un iPhone y una iTv? ¿Necesito un iRack tanto como Jobs intenta hacerme creer?