Sacar Pecho

Hay un refrán que dice que no se puede sacar pecho si no quieres que te lo hundan. Ayer el Madrid le ganó con claridad al Barça 2-0, además de estrellar dos balones al larguero. Hoy me levanto con las noticias en la prensa catalana de que si el Barça perdió fue por falta de acierto, pero creo que no fueron ni Messi ni Guddie quienes estrellaron dos balones en los postes.
No falta, por supuesto, la clásica referencia al árbitro. Después de escuchar durante toda la temporada que Emerson lo único que hacía era estorbar en el centro del campo, ahora resulta que si hubiera sido expulsado el juego del equipo blanco se hubiera resentido hasta caer goleado por los blaugranas. Obvian decir que, con toda la cera que le dio Zambrotta a Robinho, algo más que una amarilla no hubiera sido descabellado. También obvian decir que cuando ficharon al suplente de Drogba en el Chelsea, no estaban fichando a un jugador de primer nivel. Puede que con Larsson les funcionara, pero aquel, cuanto menos, era titular en su equipo. No olvidemos que Kezman, por ejemplo, otro suplente en el Chelsea, no ha sido capaz de triunfar en el Atlético, un equipo con muchas menos exigencias que el Barça. Tampoco comentan que fichar a un cuarentón como Thuram, “regalado” por la Juve, no podía ser una compra maestra como nos quisieron hacer ver en los primeros partidos de Liga.
Pero todo esto no importa para mí, me importa más destacar las virtudes pero sobretodo los defectos del Madrid. Entre las virtudes, su pegada, pues marcaron a las primeras de cambio, con otro buen gol de Raúl, aunque el mérito se lo tengan que repartir a medias Ramos (con su extraordinario centro desde la banda) y la defensa del Barça (con su estrepitoso fallo en la marca). También destacable la movilidad de Robinho así como su capacidad de desborde y esa sensación de ser el único capaz de inventar como se supone a todo buen jugador brasileño. Sin ninguna duda, en el pulso de “dieces” salió vencedor frente a un Ronaldinho en sus horas más bajas desde que aterrizó en la Liga Española.
Pero no todo fueron buenas noticias. Para empezar, un Barça en una de sus versiones menos brillantes consiguió encerrar al equipo en su propio estadio durante muchos minutos dando constantes sensaciones de agobio y peligro y haciendo pensar que con Eto’o en el campo, el marcador podría haber sido otro muy diferente. También es cierto que con semejante escenario, con el Madrid encerrado esperando una contra, contar con Ronaldo hubiera sido una gran ventaja. No hay que olvidar que un esquema parecido sirvió para empatar en el Camp Nou el año pasado, cuando mejor jugaba el SuperBarça del doblete.
Tampoco acabo de ver la solidez defensiva del Madrid. Sigo encontrando a Cannavaro un poco “alojado” y fallón, quizás aún falto de adaptación al juego abierto de la Liga. Alternó grandes cortes con velocidad y anticipación, con palos excesivos al borde del área que hubiera dado buenas opciones a un lanzador como Dinho de hacer gol de falta. Eso sin contar los fallos generales que suponían esos eslaloms de Messi en los que, repetidas veces, se coló hasta la cocina. No se puede permitir que el equipo rival “triangule” a 5 metros del punto de penalti y dudo que en el librillo de un entrenador como Capello no figure un rotundo NO ante semejante situación.
Pero, en definitiva, se ganó y se ganó con claridad. Quizás a partir de ahora veamos una consolidación definitiva en el juego del Madrid, con sus virtudes resultadistas y sus defectos de espectáculo, pero con la firme apuesta de vencer que es, al fin de cuentas, de lo que se trata.
Actualización: Los del Sport son tan patéticos que no contentos con lloriquear con los árbitros y de hartarse de decir que si el Madrid ganó fue por los fallos del Barça, que además nos sacan una de estas historias que tanto les gustan: ésta trata sobre que un vicepresidente del Madrid cazó un oso durante la visita del equipo a Bucarest. ¿Fascinante verdad?
