Espacio Político

No sé si esta expresión, “espacio político”, existe ya pero sino aquí queda reflejada con licencia Creative Commons para que todos la usen. Yo definiría espacio político como aquel conjunto de ideas y sus representantes (los políticos) que nos definen políticamente. Por ejemplo, si yo soy un comunista convencido, imagino que me sentiría representado por el PCE (o no, quien sabe…).
Pues bien, últimamente tengo la impresión de que me estoy quedando sin espacio político. Me explico: no me siento representado por ninguno de los dos grandes partidos y mucho menos por los que se sitúan a sus respectivos extremos ideólogicos. Nunca me identifiqué con los valores socialistas y mucho menos con la aplicación cínica y poco rigurosa que hacía el PSOE. Ni hablar, por supuesto, de IU, que me parecían unos exaltados cuyas ideas nunca podrían servir para dirigir un país. El PP me parecía más acertado, esa idea de centro-derecha sonaba bien y estaba de acuerdo con la mayoría de las medidas. Tenía más o menos claro a quién votar.
Pero la cosa se empezó a joder el día que los socialistas eligieron a Zapatero en lugar de a Bono como presidente y candidato del partido y Aznar escogió a Rajoy como su sucesor en lugar de a Rato. Dos políticos válidos y buenos representantes de sus respectivas corrientes ideológicas, sustituidos por dos bobos en el más amplio sentido de la palabra, dos monigotes en manos de sus respectivos titiriteros, a la sazón, los nacionalistas catalanes y la rama más dura del PP. Y claro, qué ocurre, pues que uno ya no sabe qué votar ni con quién quedarse.
Lo de Zapatero no tiene nombre, es un falso, un mentiroso y un cínico. Se pone detrás de todas las pancartas contra la guerra de Irak, pero ahora no le importa enviar mil soldados al Líbano a una situación mucho más peligrosa que la que podían vivir los soldados españoles en el país iraquí. Gobierna para las minorías en lugar de preocuparse de los problemas importantes del país y, para colmo, nos vende un falso talante y un absurdo diálogo que no lleva a ninguna parte pero que le debe encumbrar, no se sabe porqué, a ojos de muchos como un gran político. En fin, el desierto de la inteligencia hecho hombre.
Pero con semejante político en un lado, debería estar clara la elección: echarse en manos de la derecha. No era mala idea hasta que la derecha se armó entorno a gente como Zaplana y Acebes. 11-M y 11-M ha sido lo único de lo que han hablado en 2 años, con una imagen rancia de miembro del Opus Dei que no invita a la confianza precisamente. Hace falta mucho aire fresco que se lleve por delante a estos dos y al otro que sesea y que traiga unas cuantas ideas nuevas. Basta ya de esa imagen de revanchismo que se proyecta cada día y bienvenidas sean las intenciones de sustituir en el gobierno a un equipo tan nefasto como lo son Zapatero, De La Vega, Pepín Blanco, Rubalcaba, la menestra de Cultura, Desatinos Moratinos y unos cuantos incompetentes más.
Pero eso, al menos hasta pasadas las próximas elecciones (que, por desgracia, se llevará Zapatero por “incomparecencia” de rival alguno) no se producirá la esperada renovación y tendremos que sufrir 8 años de zapatismo, con sonrisa incluída. ¿Qué haremos los demás mientras tantos? Nos vamos a tener que dar de baja de la política porque nadie nos represente. Habrá que echarse en manos del voto nulo (que no en el del voto en blanco…) para protestar por la situación que se avecina.

