Oro por fín

Ya era hora de que ganáramos algo en algún deporte puntero. Dejando a un lado las victorías del fútbol sala, no recuerdo que recientemente hubieramos obtenido la victoria final en ninguna de las especialidades deportivas más seguidas en España. Tenemos fantásticos tenistas eso sí, pero en deportes colectivos no acabábamos de arrancar a nivel absoluto. Cierto es que ya tanto en basket como en fútbol se habían ganado campeonatos del mundo de juveniles y sub’21 pero la victoria de los mayores no llegaba.
Y ha llegado en forma de victoria arrasadora. No han sido sólo los veinti tantos puntos de ventaja en la final (¿cuántos hubieran sido con Gasol en la cancha?) sino sobretodo las victorias incontestables en cada partido. Sólo un día las cosas nos fueron difíciles, contra Argentina, pero fue sin duda por la coincidencia del mejor de los partidos de los argentinos con el peor de los propios. Ese día “no estuvieron” ni Navarro ni Garbajosa, jugadores en los que hoy se ha sustentado la victoria. Es especialmente meritorio como todo el mundo ha asumido su parte de responsabilidad para llegar hasta el final, algo que en general (y muy especialmente en el fútbol) nos cuesta hacer. Nadie se ha encojido hoy; muy al contrario, todos se han crecido y han parecido aún mejores de lo que realmente son. También ha ayudado ver a los griegos desarbolados por el vendabal de juego y, sobretodo, de defensa al límite.
Me hubiera encantado ver jugar esta final a Gasol y estoy seguro de que hubiéramos ganado con más claridad aún. Creo que es una pena que no haya podido disfrutar a pie de pista de la victoria pero, al final, ha recibido el reconocimiento (MVP y miembro del quinteto del torneo) como puntal fundamental de la selección. Contra Argentina, especialmente, sostuvo a la selección cuando más duras se ponían las cosas y hoy, por suerte, no ha sido necesaria su participación, al menos no físicamente porque espiritualmente parece haber infundido en sus compañeros su mismo afán de victoria, el que le ha llevado a ser el mejor jugador español de toda la historia y una de las estrellas en la mejor liga de baloncesto del mundo.
También me alegro por su hermano Marc, que hoy ha secado a ese mastodonte negro de los griegos que había fulminado a algunos de los mejores pivots de la NBA en semifinales y que hoy ha tenido el mismo papel gris que el resto de sus compatriotas. Algunos sostuvieron que estaba en la selección por ser el hermano de… pero ha demostrado que lo está por méritos propios.
Enhorabuena a todos y seguid jugando con ese espíritu.
PD: Mientras España le metía 25 puntos de diferencia a la subcampeona del Mundo, los del fútbol se conformaban con meterle sólo 4 a una selección de 3ª como Liechtenstein. Menuda ambición que tiene “La Roja”. Ya podrían aprender de sus compañeros del baloncesto.
