NoSoloParidas

February 15, 2006

4-0

Filed under: Deporte

Juanito

4-0! Apunto de la proeza, sólo ha faltado un golito para consumar una dulcísima venganza. Toda la semana aguantando a trasnochados, por llamarlos de alguna forma, recordando el 6-1 de la ida, para que de repente se desatara una tormenta en el Bernabeu como no se recordaba desde los 80. La vida es paradójica sin ninguna duda. Desde aquella quinta de los machos, con Camacho, Santillana y el inefable Juanito, han pasado muchos jugadores por el Real Madrid, varias generaciones. Han tenido que ser las vedettes galácticas, ese grupo de jugadores vilipendiados en los últimos años por su falta de compromiso y de esfuerzo sobre el campo, quienes hayan recuperado, revivido, un espírito guerrero del que todos pensábamos, con razón, que carecían.
Nadie hubiera supuesto que los Ronaldo, Robinho, Beckham, Zidane, RC y compañía sabrían hacer tan bien ese papel de “Furia” que encumbró a la generación del 80. Ayer se perdió una final de Copa, y posiblemente ese mismo título. Pero se ganó un recuerdo imperecedero: un Madrid auténtico, a la vieja ausanza, un Madrid de calidad, esfuerzo y lucha, señas de identidad de un equipo que se convirtió en el mejor del siglo XX, y que si no olvida estos ideales, será sin ninguna duda el mejor del siglo XXI.

PD: El de la foto es el más grande, el que dijo que en el Bernabeu 90 minutos son “molto longo”. Anoche se demostró que tenía razón.

Alguien imprescindible

Filed under: Actualidad

Algunas personas están entre nosotros para hacer de nuestras vidas algo mejor o más llevadero. Son como pequeñas estrellas polares que nos guian por la oscuridad que en ocasiones se cierne sobre nuestro día a día. Los problemas, el estrés, los equívocos, las incompresiones, etc. Pequeños o grandes obstáculos que en ocasiones no podemos superar por nosotros mismos, y necesitamos recurrir a alguien que nos alumbre en el camino, que nos aconseje, que nos ofrezca una solución. Estas personas son vitales para el funcionamiento común de las cosas, el aceite social que ayuda a que los demás, meras piezas, no empecemos a chirriar, a desgastarnos, y finalmente nos rompamos.
No siempre sabemos valorarles como se merecen, somos demasiado egoístas y estamos demasiado preocupados de nuestros problemas como para detenernos un instante, mirarles, y reconocerles lo que hacen por nosotros. De vez en cuando se sienten incomprendidos, insatisfechos, porque no sabemos recompensarles como merecen los esfuerzos que hacen por los demás, lo que se vuelcan en ayudarnos, lo que se preocupan por nuestros problemas haciéndolos suyos. No ofrece consuelo que el género humano sea de naturaleza egoísta, el malestar es el mismo. Saben que son como son y que no pueden ser de otro modo, pero en esos momentos fantasean sobre cómo sería ser personas normales y no tener que cuidar del resto, sólo de sí mismos. Por suerte, no puede hacerlo, no puede dejar de vivir cuidando a los demás, y aunque inconscientemente, todos lo agradecemos.
Pero hay momentos puntuales en los que se percibe qué personas entran dentro de esta categoría, y quizás el más típico de todos ellos sea el cumpleaños. Qué mejor momento para demostrarle a esa gente su importancia que en el día en que se celebra que aparecieron por primera vez entre nosotros. Ese día los télefonos se llena de mensajes, de llamadas, de felicitaciones, y los cuartos de regalos y tarjetas. Todas estas personas que en el día a día no saben reconocerles su valía, se lanzan a una serie de felicitaciones, halagos, regalos y emociones que no muestran con los cumpleaños del resto de personas que les rodean. En ocasiones ni ellos mismos saben porque actúan así, y quizás son los menos los que se paran a pensar en ello, y, por fin, son consciente de la razón para tal torrente emocional: estas personas son especiales y por eso se sienten especialmente felices de poder celebrar el día de su nacimiento.

Hoy es el cumpleaños de una de esas personas. Alguien que cuida de sus amigos, que se preocupa por ellos, por ayudarles en sus problemas, por disfrutar en sus alegrías, por cuidarles en sus desgracias. Una de estas personas imprescindibles. Para mí lo es totalmente, supo devolverme a la senda de la felicidad cuanto más adentrado me encontraba en el camino de la amargura desde que tengo uso de razón. Le costó porque no soy fácil de ayudar, y porque me hacía construído mi propio castillo en ese mundo de sombras, atalaya desde la que mirar a los demás con el desprecio del que cree que no necesita nada ni a nadie.

Ha hecho falta toda tu luz para iluminar un corazón tan sombrío, pero ahora que lo has conseguido, ahora que ya no soy una piedra, no celebraré tu cumpleaños sino cada uno de los días que disfrute a tu lado. No soy tan ciego como para no ver que la fortuna tiene rizos y me sonríe todos los días, ni tan egoísta como para necesitar esperar 365 días para dar gracias al destino de haberte colocado en mi vida.

Felices 22 ;)






















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