Vino y esnobismo

No voy a escribir mucho al respecto. El título lo dice todo, y lo voy a acompañar con una pequeña “crítica” que he leído hoy, por casualidad, en la sección de vinos de El Mundo. Ni siquiera pienso poner el enlace, si tenéis interés como consumados etnólogos que podéis ser, tendréis que buscarlo por vosotros mios. El caso es que, al respecto de unos vinos que se hacen en El Bierzo en Léon, el tipo que “sabe de vinos” escribe:
“Una vez superados los ancestrales recelos al potencial de envejecimiento de la mencía, con los procesos actuales de viticultura, los rendimientos bajos de las viñas en ladera, la meticulosa selección de las maderas y las refinadas técnicas de vinificación, los vinos a base de esta variedad se muestran en toda su plenitud, dando origen a soberbios vinos, potentes, equilibrados y de profundo color, de agradable acidez frutal, fino aroma, con marcado carácter mineral y con una deliciosa estructura de taninos jugosos y aterciopelados.
Los vinos jóvenes ofrecen un hermoso color púrpura con tonalidades violáceas, con nariz muy frutal y notas minerales. Los rosados son inusualmente aromáticos, caracterizados por el color rosa pálido anaranjado, con aromas primarios que delatan la presencia de la mencía y de carácter afrutado. Los vinos blancos, de notable importancia, son vinos del año, sin apenas experiencias de blancos con paso por madera, y se caracterizan por el color amarillo pajizo, con aromas primarios intensos y de carácter marcadamente frutal. Las castas godello y doña blanca proporcionan vinos blancos delicados y muy aromáticos.”
Yo es que debo ser muy de pueblo, o algo así, porque toda esta descripción del vino potente, equilibrado, aterciopelado y afrutado no me parece más que una sarta de gilipolleces que unos cuantos snobs se han sacado de la manga. Algo así como lo de la Nueva Cocina (es que en francés no se escribirlo
). Un montón de memeces que hacen que los ávidos de nuevas formas de expresión artística hayan encontrado un filón, tratando de convertir un ancestral arte como es la cocina o la elaboración de vinos en un campo que explotar para sus refinadas plumas de críticos consumados. Aquí todo el mundo quiere convertir lo suyo en un arte o en una ciencia, o si es posible en las dos cosas a la vez ¿?
Pero bueno, soy yo el equivocado. El mundo avanza en sentido contrario a mí, y los vinos son cada vez más jodidamente difíciles de describir. Un “está bueno” o “está muy bueno” o “es una mierda” ya no vale. ¡¡¡Vulgares!!! Hay que decir que afrutado es ligeramente más ácido de lo que una barrica de roble americano de 74 años y 7 meses podría hacer pensar, muy posiblemente porque las tijeras con las que se podó la cepa donde han crecido las uvas no estaban totalmente afiladas. ¡Que viva el vino y que vivan los esnobs!
