Fin de la Cumbre

Por fin se acabó la cumbre Iberoamericana. Durante 4 días la ciudad de Salamanca (donde yo vivo) ha estado tomada por la policía cual estado de sitio. Calles desiertas, montones de furgones de policía, coches oficiales escoltados con sirenas y motoristas nerviosos y poco amables, y una pregunta flotando en el aire: ¿qué ha ganado Salamanca con esto?
Yo no lo tengo muy claro. Supongo que proyección internacional y prestigio, pero si pensamos en infraestructuras y, en general, en beneficios “tangibles” no lo tengo tan claro. No pretendo meterme con el gobierno con este post, entre otras cosas porque yo fui el primero que, cuando se rumoreó que ya no iba a hacerse aquí la cumbre, critiqué que nos la “quitaran”, pero ahora que ya he pasado por ella, aparte de incomodidas, molestías y problemas de circulación, no tengo muy claro qué he ganado como salmantino con esta cumbre.
Una duda me salta: ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI aún haya unos cuantos descerebrados dispuestos a manifestarse en apoyo de un dictador como Fidel Castro? Hugo Chávez me parece la misma basura, pero al menos tiene la “justificación” de tener detrás al pueblo apoyándole, pero lo de Castro no hay por donde cogerlo. !Qué diría la gente si se organizara una manifestación en apoyo de George Bush (que ni siquiera es un dictador)!
