
He decidido escribir este post porque en el anterior sobre el diálogo, empezábamos a mezclar unos temas con otros, y pienso que es mejor deslindar cada cosa.
Sobre el tema de las autonomías, mi opinión básicamente, y simplificando las cosas, es que el que no quiera ser español que se vaya a tomar por el culo. Así de sencillo. Si los nacionalistas catalanes quieren ser independientes, que lo sean. Primero tendrán que conseguir que casi todos los catalanes piensen como ellos, luego habrá que reubicar a los catalanes que quieran seguir siendo españoles en territorio español, y finalmente construir una frontera entre España y Cataluña.
Así de sencillo, nada de gilipolleces sobre “Estado libre asociado”, nada de “Somos parte de Europa”. No señor, se crea un nuevo país, se le pone a la cola para entrar en Europa, y mientras no entre, se le trata de la misma forma que a Marruecos o cualquier otro país que no forma parte de la Unión, se le ponen aranceles a sus productos y se le limita, en la medida en que se considere oportuno, el acceso al mercado español. Por supuesto, esto mismo se lo harían el resto de paises europeos, pero si uno de verdad siente que es tan tan distinto de España, la “pela” no debería frenarle en sus aspiraciones independentistas.
Por supuesto para los nacionalistas vascos más de lo mismo, lo que pasa es que en este caso la mitad exacta de los vascos no son nacionalistas, son totalmente constitucionalistas, así que a estos directamente no les haría ni puto caso cuando me hablen de independencia puesto que, ni mucho menos, llega a ser la mitad de la población la que desea eso, dado que muchos vascos votan nacionalismo porque creen que así van a vivir mejor.
¿Por qué creen eso? Pues porque esta mierda de país se ha instaurado el lema “El que no llora no mama”, y aquí todo el mundo llora todo lo que puede para mamar, y amenaza todo lo que puede, y presiona todo lo que puede. Amenaza y presiona con reformas anti-constitucionales en un Estatuto, catalán o vasco, que yo personalmente creo que se debería suspender. Detesto a los nacionalistas vascos y catalanes porque se esconden tras una historia tergiversada para justificar sus aspiraciones soberanistas, cuando el 90% de ellos lo único que buscan es desvincularse de un estado, el español, que para ellos supone un “lastre” en ciertos sentidos. Ellos quieren seguir vendiendo sus productos en el mercado español, 40 millones de españoles sirven para hacer un buen negocio, pero no quieren tener que repartir, posteriormente, esas ganancias obtenidas. Nos venden la moto de que son distintos, de que ellos han progresado, incluso me atrevería a decir que porque piensan que son más trabajadores que el resto de los españoles, cuando lo único que han sido siempre es más “revoltosos”, lo que ha hecho que gobiernos de varios siglos les hayan hecho concesiones, les hayan dando prebendas y fueros, a cambio de que estuvieran tranquilitos y no alborotaran más de lo habitual. Así han forjado sus industrias y comercio, en base a que han recibido lo que otros merecían tanto o más que ellos, pero que por no “llorar”, no han “mamado”.
Una vez dejado claro el porqué de lo que tienen por “encima” de los demás, llega la injusticia de ver que, por estar en una mejor posición, quieren llevarse lo conseguido y no “compartir”. A pesar de ello, y por no tener que seguir soportando a personajillos de tres al cuarto como Carod-Rubira que busca imponer el catalán como idioma oficial de las administraciones públicas en España y en Europa… prefiero que se larguen, que nos dejen tranquilos. Ser español y sentirse español parece ser que es de fachas y de gente anclada en el tiempo, mientras que ser de tu comunidad autónoma no lo es. Un asturiano puede decir con orgullo que lo es, y pasear su bandera, y nadie presupondrá por ello que es de derechas, pero si eso mismo lo haces con una bandera española, automáticamente te cuelgas el sanbenito de franquista y pepero.
Cuando dejemos de ser tan paletos de arrastrar el triste legado de 40 años de dictadura y asumamos que ese tiempo ya paso, y que los franceses que tan cerca los tenemos tienen un enorme orgullo patrio y son tanto o más progresistas y liberales que nosotros, empezaremos a ser conscientes de que hemos desmantelado nuestra nación, la hemos convertido en un conjunto de reinos taifas que se miran unos a los otros con suspicacia y que la insolidaridad nos ha desunido y destruido lo que una vez fue una nación y ahora sólo es un puñado de comunidades con aspiraciones de “nación”.
Para entonces espero estar lejos de aquí, porque no pienso ser tan paleto de aprender idiomas inútiles como el euskera o el catalán que hablan 4 exaltados teniendo lenguas como el francés, el alemán o incluso alguna de las orientales, por descubrir.